Escrito por: Ing. Ricardo Hernández Villaseñor
Tiempo delectura 22 min.

Introducción al Cultivo del Jitomate Hidropónico
El jitomate (Solanum lycopersicum) es uno de los cultivos hortícolas más importantes a nivel mundial y tiene su origen en la región mesoamericana, particularmente en zonas de México y Centroamérica, donde fue domesticado y seleccionado desde épocas prehispánicas. A partir de su amplia adaptación y valor comercial, el jitomate se ha incorporado a distintos sistemas de producción, entre ellos la hidroponía, que permite un manejo más preciso de la nutrición y del desarrollo radicular.
Cuando hablamos del cultivo del jitomate hidropónico, nos referimos a producir la planta sin utilizar suelo agrícola, empleando soluciones nutritivas balanceadas que aportan todos los nutrientes esenciales y sistemas que permiten sostener, drenar y oxigenar adecuadamente la raíz. Estos sistemas pueden basarse en sustratos inertes, como fibra de coco, tezontle u otras mezclas, o en canales hidropónicos, dependiendo del método de producción que elijas y de la escala de tu proyecto.
Si quieres saber más sobre que es la hidroponía, te recomendamos consultar nuestra guía ¿Qué es la Hidroponía ? Y 8 puntos para Conocerla.
Producción hidropónica del jitomate
Este tipo de producción se adapta tanto a huertas intensivas como a sistemas comerciales y de cultivo protegido, donde el objetivo es tener un mayor control sobre el desarrollo de la planta, el riego y la nutrición, reduciendo la variabilidad que normalmente se presenta en el cultivo en suelo. Al aislar la raíz del suelo agrícola, puedes minimizar problemas fitosanitarios y ajustar con mayor precisión el manejo del cultivo según cada etapa.
Eso sí, para que el jitomate hidropónico funcione correctamente, es clave que elijas bien el sistema de cultivo, el sustrato y el manejo agronómico general, ya que pequeños errores en riego o nutrición pueden impactar directamente en el rendimiento y la calidad del fruto. Si buscas una visión más amplia sobre el manejo integral del jitomate —incluyendo cultivo en suelo, densidad de plantación, clima, poda, tutoreo y cosecha— te recomendamos consultar la Guía de producción de jitomate, donde estos temas se desarrollan con mayor detalle y complementan la información de esta guía enfocada específicamente en hidroponía.
Ventajas del cultivo del jitomate hidropónico frente al cultivo en suelo
Los beneficios del cultivo del jitomate hidropónico no se basan únicamente en experiencias aisladas. Gran parte de la información disponible proviene de estudios comparativos realizados en invernaderos comerciales y centros de investigación agrícola, donde se han evaluado de forma paralela sistemas de producción en suelo y sistemas hidropónicos bajo condiciones controladas.
A continuación, te compartimos las principales ventajas del jitomate hidropónico, acompañadas de datos reales obtenidos en este tipo de evaluaciones.
Mayor eficiencia en el uso del agua
En estudios comparativos realizados en sistemas hidropónicos bajo invernadero, se ha documentado que el jitomate producido sin suelo puede requerir entre 30 y 60 % menos agua en comparación con el cultivo tradicional en suelo. Esta reducción se debe principalmente a que el riego se aplica de forma localizada y controlada, evitando pérdidas por infiltración profunda y escurrimientos.
Este tipo de resultados ha sido reportado en investigaciones desarrolladas en regiones con producción intensiva de jitomate, donde el manejo preciso del riego es un factor clave para la sostenibilidad del sistema.
Rendimiento superior o más estable por metro cuadrado
Evaluaciones técnicas llevadas a cabo en invernaderos comerciales y estaciones experimentales de horticultura protegida muestran que el jitomate hidropónico puede alcanzar rendimientos de 25 a 35 kg por metro cuadrado en ciclos bien manejados. En comparaciones directas, estos valores representan incrementos del 20 al 40 % respecto a sistemas en suelo bajo condiciones similares.
Estos aumentos no se explican únicamente por la nutrición, sino también por una mayor uniformidad del cultivo, mejor control del crecimiento vegetativo y una producción más constante a lo largo del ciclo.
Mayor eficiencia en el uso de nutrientes
Diversos estudios realizados por universidades con programas de agricultura protegida han demostrado que los sistemas hidropónicos permiten mantener una disponibilidad más estable de nutrientes en la zona radicular, reduciendo pérdidas por lixiviación y desbalances comunes en suelos agrícolas.
En sistemas con recirculación de la solución nutritiva, se ha observado además una disminución en el consumo total de fertilizantes, sin afectar el rendimiento ni la calidad del fruto, lo que representa una ventaja técnica y ambiental frente al cultivo en suelo.
Mejor control agronómico del cultivo
Finalmente, los trabajos técnicos coinciden en que el jitomate hidropónico ofrece un mayor control del riego, la nutrición y el ambiente radicular, lo que facilita ajustes rápidos ante cambios en la etapa fenológica o en las condiciones ambientales. Este nivel de control es uno de los principales motivos por los que la hidroponía se ha adoptado ampliamente en la producción intensiva de jitomate.
Menor incidencia de problemas asociados al suelo
Al eliminar el suelo agrícola del sistema, el cultivo hidropónico reduce de forma significativa la presencia de enfermedades radiculares, problemas de compactación y acumulación de sales. Estudios comparativos realizados en sistemas intensivos señalan que esta condición permite ciclos productivos más estables y un manejo sanitario más predecible.
Este beneficio ha sido ampliamente documentado en sistemas de producción protegida, donde la repetición continua de cultivos en suelo suele generar problemas de fatiga del terreno.
Variedades de jitomate utilizadas en el cultivo hidropónico
En el cultivo del jitomate hidropónico se utilizan principalmente variedades comerciales seleccionadas por su rendimiento, uniformidad y adaptación a sistemas intensivos, más que por diferencias en el manejo básico del cultivo. Entre las más comunes se encuentran los jitomates tipo bola, saladette o roma, cherry, grape y diversas variedades de especialidad, cada una con características particulares en tamaño de fruto, sabor, ciclo productivo y destino comercial.
La elección de la variedad influye directamente en aspectos como la duración del ciclo, la densidad de plantación, el sistema de cultivo y el tipo de manejo agronómico que vas a realizar en hidroponía. Por ejemplo, los jitomates cherry y grape suelen adaptarse bien a ciclos largos y alta densidad, mientras que los tipos bola y roma se emplean ampliamente en producción comercial por su tamaño y aceptación en el mercado.
Si quieres profundizar en las características, usos y diferencias entre los distintos tipos comerciales de jitomate, te recomendamos consultar la Guía de variedades de jitomate, donde este tema se desarrolla a detalle y te ayudará a elegir la opción más adecuada según tu objetivo de producción.
Diferencias entre jitomate determinado e indeterminado en hidroponía
Al momento de planear el cultivo del jitomate hidropónico, una de las decisiones más importantes es elegir si vas a trabajar con variedades determinadas o indeterminadas, ya que esta característica define el comportamiento de la planta, la duración del ciclo y el tipo de manejo que tendrás que realizar dentro del sistema.
Las variedades determinadas presentan un crecimiento limitado, alcanzando una altura definida y concentrando la floración y la producción de fruto en un periodo relativamente corto. En hidroponía, este tipo de jitomate suele utilizarse en ciclos más cortos, producciones escalonadas o sistemas donde se busca una cosecha concentrada en menos tiempo, con un manejo más sencillo en cuanto a poda y tutoreo.
Por otro lado, las variedades indeterminadas mantienen un crecimiento continuo durante gran parte del ciclo, produciendo flores y frutos de manera progresiva. En sistemas hidropónicos, especialmente en cultivo protegido y en sustrato, este tipo de jitomate es el más utilizado, ya que permite ciclos largos de producción, mayor aprovechamiento del espacio vertical y un rendimiento acumulado más alto, siempre que se realice un manejo adecuado de poda y tutoreo.
Si quieres profundizar en las diferencias morfológicas, productivas y de manejo entre jitomate determinado e indeterminado, te recomendamos consultar la guía específica Variedades y tipos de jitomate: características, usos y diferencias, donde este tema se desarrolla con mayor detalle.
Sistemas hidropónicos para el cultivo de jitomate
Dentro del cultivo del jitomate hidropónico, la elección del sistema es uno de los factores que más influye en el manejo, el rendimiento y la viabilidad del proyecto. No todos los sistemas hidropónicos funcionan igual para el jitomate, ya que se trata de una planta de alto vigor, gran desarrollo radicular y elevada demanda de agua y nutrientes. Por ello, algunos métodos son más utilizados y confiables que otros, especialmente en producción intensiva.
De forma general, el jitomate se produce principalmente en sistemas hidropónicos con sustrato, aunque también existen experiencias y aplicaciones específicas en sistemas NFT, siempre que se consideren sus limitantes técnicas.
CULTIVO DE JITOMATE EN SUSTRATO
El cultivo en sustrato es el sistema hidropónico más utilizado para producir jitomate, tanto en huertas intensivas como en producción comercial bajo invernadero. En este método, la raíz se desarrolla en un medio sólido inerte que proporciona soporte físico, retención de humedad y aireación, mientras que los nutrientes se aportan mediante la solución nutritiva.
Este sistema destaca por su estabilidad, facilidad de manejo y adaptabilidad a diferentes escalas de producción. Además, permite trabajar con distintos tipos de contenedores y configuraciones, lo que lo hace ideal para productores que buscan flexibilidad en el diseño del cultivo.
Puedes consultar la guía: Cultivo Hidropónico en Sustrato: Guía en 7 Pasos si quieres saber más sobre esta técnica de cultivo.
Entre las opciones más comunes de cultivo de jitomate en sustrato se encuentran:
Son ampliamente utilizadas por su bajo costo, facilidad de instalación y flexibilidad. En jitomate hidropónico se recomiendan bolsas con volúmenes de 20 a 35 litros por planta, dependiendo del vigor de la variedad y de la duración del ciclo. Calibres gruesos ofrecen mayor resistencia mecánica y menor deformación durante el ciclo. Estas bolsas se emplean normalmente para un solo ciclo productivo, ya que la reutilización incrementa el riesgo de acumulación de sales, pérdida de estructura y problemas sanitarios.
Macetas rígidas o contenedores plásticos.
Ofrecen mayor durabilidad y mejor control del drenaje, ya que suelen contar con perforaciones diseñadas para evitar encharcamientos. En jitomate se utilizan comúnmente volúmenes de 25 a 40 litros por planta, lo que proporciona mayor estabilidad en ciclos largos. A diferencia de las bolsas, estos contenedores pueden reutilizarse durante varios ciclos, siempre que se realice una limpieza y desinfección adecuada entre cultivos.
Macetas de poda de aire (airgrowers)
Este tipo de contenedores favorece la ramificación del sistema radicular, evitando el enrollamiento de las raíces y mejorando la oxigenación. En jitomate hidropónico se emplean principalmente en sistemas donde se busca mayor control del desarrollo radicular y un crecimiento más equilibrado de la planta. Requieren un manejo de riego más preciso, ya que su alta aireación incrementa la velocidad de secado del sustrato.
Para saber más sobre el uso y el beneficio de las macetas Airgrowers, consulta la guía: Macetas Hidropónicas de Poda de Aire y su uso.
Slabs y bolis de fibra de coco
Son muy utilizados en producción comercial tecnificada, ya que permiten una instalación estandarizada y una mayor uniformidad entre plantas. En este formato, varias plantas comparten un mismo volumen de sustrato, por lo que el riego y la nutrición deben manejarse con mayor precisión. Los slabs se diseñan para un solo ciclo productivo, ofreciendo estabilidad física y condiciones homogéneas durante todo el desarrollo del cultivo.
Independientemente del tipo de contenedor, el éxito del cultivo en sustrato depende de que el volumen disponible sea suficiente para el desarrollo radicular, de que exista buen drenaje y aireación, y de que la frecuencia de riego se ajuste correctamente para evitar tanto saturaciones prolongadas como estrés hídrico.
Para saber más sobre su uso, consulta la guía Slabs de Fibra de coco: Guía para el cultivo y uso de Bolis.
Cultivo de jitomate en sistemas NFT
El sistema NFT (Nutrient Film Technique) consiste en hacer circular una lámina delgada de solución nutritiva por canales donde las raíces están en contacto directo con el flujo. Aunque este sistema es muy popular en cultivos de hoja, su uso en jitomate es menos común y requiere consideraciones especiales.
El principal reto del NFT en jitomate es que la planta desarrolla un sistema radicular voluminoso y una estructura aérea pesada, lo que puede generar problemas de estabilidad, oxigenación radicular y manejo del peso conforme avanza el ciclo. Por esta razón, el NFT suele utilizarse solo en:
- etapas tempranas del cultivo,
- plantas jóvenes,
- o sistemas específicamente diseñados y reforzados para soportar el desarrollo del jitomate.
Cuando se implementa correctamente, el NFT permite un control muy preciso de la nutrición; sin embargo, no es el sistema más recomendado para productores que inician, ni para ciclos largos sin experiencia previa, ya que cualquier falla en el flujo de la solución puede afectar rápidamente a la planta.
Si te interesa saber más sobre esta técnica de cultivo, consulta nuestra guía ¿Qué es el sistema hidropónico NFT?
Sustratos recomendados para el cultivo del jitomate hidropónico
En el cultivo del jitomate hidropónico, el sustrato no solo funciona como soporte físico, sino como un componente activo del sistema de riego y nutrición. Sus propiedades físicas determinan la frecuencia de riego, la disponibilidad de oxígeno para la raíz y la estabilidad del cultivo durante ciclos largos. Por ello, es fundamental diferenciar entre los sustratos utilizados en la etapa de germinación y los sustratos destinados al desarrollo productivo del cultivo.
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SUSTRATOS PARA GERMINACIÓN Y PRODUCCIÓN DE PLÁNTULA
En la germinación y formación de plántula, el objetivo es obtener emergencia uniforme, raíces finas bien distribuidas y un crecimiento inicial equilibrado, no volumen radicular. En esta etapa, los sustratos deben cumplir con las siguientes características:
- Alta retención de humedad, para evitar deshidratación de la semilla.
- Buena aireación, para prevenir pudriciones.
- Tamaño de partícula fino y homogéneo, adecuado para cavidades pequeñas y para un contacto uniforme semilla–sustrato.
- Baja conductividad eléctrica (CE) y pH estable.
El tamaño de partícula es determinante en esta fase. Materiales como peat moss fino, polvillo de coco, vermiculita de granulometría fina y perlita mineral fina permiten un equilibrio adecuado entre retención de agua y aireación, favoreciendo una germinación pareja. Por el contrario, partículas gruesas, como la fibra de coco estándar, generan poros excesivos, retención irregular de humedad y menor uniformidad en la emergencia de las plántulas.
Sustratos para llenado de semilleros
Los sustratos comerciales para semilleros están formulados para charolas de germinación de 128, 200 o 288 celdas, comúnmente utilizadas en jitomate. Su principal ventaja es la uniformidad entre cavidades, lo que facilita un crecimiento parejo de las plántulas y un trasplante más homogéneo.
Estos sustratos no están pensados para sostener la planta a largo plazo, sino para una etapa de 3 a 5 semanas, dependiendo del manejo y la temperatura.
Foami agrícola
El foami agrícola o Peatfoam se utiliza en sistemas de germinación sin sustrato sólido. La semilla germina sobre el foami, que actúa únicamente como soporte y retenedor de humedad, mientras la raíz crece libremente.
Este método se usa principalmente cuando:
- el trasplante al sistema definitivo es muy rápido,
- se trabaja con sistemas hidropónicos altamente controlados,
- o se busca evitar cualquier residuo de sustrato en la raíz.
Su ventaja es la uniformidad y sanidad radicular, aunque requiere mayor control en el trasplante.
Si quieres conocer más sobre su uso, consulta nuestra Guía: ¿Cómo utilizar el Foami Agrícola para germinar?
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SUSTRATOS PARA EL DESARROLLO DEL CULTIVO HIDROPÓNICO
Una vez trasplantado, el jitomate desarrolla un sistema radicular voluminoso y altamente activo durante varios meses, por lo que el sustrato debe mantener sus propiedades físicas durante todo el ciclo productivo. A diferencia de la etapa de plántula, aquí el objetivo no es solo la emergencia o el arraigo, sino proveer soporte físico, oxigenación radicular estable y un manejo predecible del riego. En esta etapa, los criterios clave son:
- Alta porosidad total (aire + agua).
- Buen drenaje, evitando saturaciones prolongadas.
- Estabilidad estructural, sin colapsar con el tiempo.
- Compatibilidad con riegos frecuentes y soluciones nutritivas.
Mezclas de sustratos en el cultivo del Jitomate
En el desarrollo del jitomate, ningún sustrato es perfecto por sí solo. Cada material presenta ventajas y limitaciones físicas que deben compensarse mediante mezclas bien diseñadas. Por ejemplo, la perlita sola ofrece excelente aireación y drenaje, pero tiene baja capacidad de anclaje, lo que puede generar plantas inestables, especialmente en ciclos largos o con alta carga de fruto. En contraste, materiales más densos aportan sujeción, pero pueden reducir la oxigenación si se usan sin corrección.
La fibra de coco es uno de los pocos sustratos que puede utilizarse de forma individual en jitomate, siempre que tenga una granulometría adecuada y buena calidad física. Sin embargo, incluso en este caso, muchos productores optan por combinarla con otros materiales para ajustar la relación aire–agua según clima, frecuencia de riego y tipo de sistema. En sustratos minerales como grava, tezontle o arena gruesa, la mezcla es prácticamente obligatoria para evitar problemas de drenaje excesivo o baja retención de humedad.
Diversos ensayos comparativos han demostrado que las proporciones entre materiales influyen directamente en el vigor radicular y la estabilidad del cultivo. Un ejemplo citado en literatura técnica es la combinación 60 % grava y 40 % perlita, que mostró buen equilibrio entre anclaje, aireación y manejo del riego en jitomate bajo condiciones controladas. Más allá de una “receta única”, lo importante es entender que las proporciones permiten corregir deficiencias físicas: materiales pesados aportan estabilidad, mientras que materiales ligeros mejoran oxigenación y drenaje.
Fibra de coco (uso productivo)
La fibra de coco es uno de los sustratos más utilizados en la producción hidropónica de jitomate por su estabilidad física, buen anclaje radicular y manejo uniforme del riego durante ciclos largos. Los formatos productivos como bolsas y slabs de fibra de coco están diseñados para soportar plantas de alto porte y alta carga de fruto sin colapsar.
Para uso productivo se recomienda fibra de coco de granulometría media a gruesa, previamente lavada y tamponada, ya que mantiene un equilibrio adecuado entre retención de humedad y aireación. Un exceso de partículas finas incrementa el riesgo de saturación en riegos frecuentes.
La fibra de coco puede utilizarse como sustrato único, especialmente en bolsas o slabs diseñados para jitomate, ya que ofrece suficiente anclaje para plantas de alto porte y buena capacidad de retención de humedad. No obstante, en condiciones de clima cálido o sistemas de riego muy frecuentes, es común mezclarla con sustratos más aireados, para aumentar el drenaje y la velocidad de secado del sustrato.
En manejo productivo se emplean comúnmente proporciones de 70–80 % fibra de coco y 20–30 % perlita, lo que mejora la aireación y la velocidad de secado sin perder estabilidad ni anclaje durante todo el ciclo del cultivo.
Consulta la guía Fibra de coco ¿cómo se utiliza como sustrato? si quieres utilizarlo para tu proyecto.
Tezontle como sustrato para jitomate
El tezontle es un sustrato mineral ampliamente utilizado en el cultivo hidropónico de jitomate por su alta estabilidad estructural y excelente drenaje, lo que lo hace adecuado para ciclos largos y riegos frecuentes. Su peso aporta buen anclaje a plantas de alto porte, reduciendo problemas de volcamiento.
Para uso productivo se recomienda tezontle cribado, con granulometría media ( 5–12 mm como del tamaño de granos de frijól), evitando fracciones finas que disminuyan la porosidad y favorezcan saturaciones. A diferencia de sustratos orgánicos, el tezontle no se degrada con el tiempo, manteniendo constantes sus propiedades físicas durante todo el ciclo.
Debido a su baja retención de humedad, el tezontle rara vez se utiliza solo. En producción de jitomate se recomienda combinarlo con materiales más ligeros, como perlita o fibra de coco, para mejorar la disponibilidad de agua en la zona radicular.
En mezclas productivas, son comunes proporciones cercanas a 50–70 % tezontle con 30–50 % perlita o fibra de coco, ajustando según clima, frecuencia de riego y volumen del contenedor, logrando un balance entre drenaje, aireación y retención de humedad.
Perlita (como complemento)
Como ya mencionamos, la perlita mineral se utiliza principalmente como componente de mezcla, no como sustrato único, ya que mejora:
- aireación,
- drenaje,
- y uniformidad del sustrato.
Es común mezclarla con fibra de coco para ajustar el balance aire–agua según clima y frecuencia de riego.
Consulta nuestra Guía: Mezcla y combinación de sustratos para saber más sobre la combinación ideal de los mismos.
Manejo de bolis y slabs de fibra de coco en el cultivo hidropónico de jitomate
En el cultivo del jitomate hidropónico, los bolis y slabs de fibra de coco se manejan como sustratos de desarrollo para ciclos productivos largos, por lo que es indispensable que estén completamente hidratados antes del trasplante y cuenten con orificios adecuados de drenaje para evitar saturaciones prolongadas. En ambos formatos, la fibra de coco debe presentar buena estructura, baja salinidad inicial y mantenerse estable durante todo el ciclo, ya que el jitomate desarrolla un sistema radicular voluminoso y de alta actividad.
El manejo del cultivo en bolis y slabs se basa en ajustar correctamente el volumen de sustrato por planta y la frecuencia de riego. De forma general, se trabaja con una planta por unidad de sustrato individual o con varias plantas compartiendo un mismo volumen, siempre asegurando que el riego sea suficiente para mantener humedad disponible sin provocar asfixia radicular. Conforme avanza el ciclo y aumenta la demanda hídrica, la frecuencia de riego se incrementa, manteniendo siempre un drenaje controlado para evitar acumulación de sales.
Tanto en bolis como en slabs, estos sustratos se utilizan normalmente para un solo ciclo de producción de jitomate, ya que la reutilización incrementa el riesgo de desbalances nutrimentales, acumulación de sales y problemas sanitarios. Un manejo adecuado del riego, junto con una solución nutritiva bien ajustada, permite aprovechar al máximo las ventajas de la fibra de coco y sostener un cultivo uniforme y productivo durante todo el ciclo.
Para saber más sobre su uso, consulta la guía Slabs de Fibra de coco: Guía para el cultivo y uso de Bolis.
Manejo del riego en jitomate hidropónico
El jitomate es un cultivo de alta demanda hídrica, especialmente a partir de floración y durante el llenado de fruto. En sistemas hidropónicos con sustrato, el riego se maneja mediante riego localizado por goteo, utilizando aplicaciones frecuentes y de bajo volumen, lo que permite mantener el sustrato húmedo pero bien aireado.
La frecuencia de riego debe ajustarse de forma dinámica en función de cuatro factores principales:
- Etapa del cultivo.
- Tipo y mezcla de sustrato.
- Volumen de sustrato disponible por planta.
- Condiciones ambientales (temperatura, radiación y ventilación).
Riego después del trasplante
Durante las primeras semanas posteriores al trasplante, se recomiendan riegos más espaciados, permitiendo ligeros periodos de secado superficial que favorezcan la exploración radicular y el anclaje de la planta. A medida que el sistema radicular se establece y la planta entra en crecimiento activo, la frecuencia se incrementa de forma gradual.
Riego en la etapa reproductiva del jitomate
En etapa reproductiva, especialmente desde floración hasta llenado de fruto, el riego se vuelve más frecuente, manteniendo un patrón estable a lo largo del día para evitar fluctuaciones hídricas. En bolsas, bolis y slabs, es fundamental que cada riego genere drenaje controlado, lo que ayuda a renovar la solución nutritiva y evitar acumulación de sales.
El jitomate es sensible tanto al déficit hídrico, que afecta el cuajado y reduce el tamaño del fruto, como al exceso de agua, que provoca asfixia radicular y problemas sanitarios. Por ello, el objetivo del riego no es saturar el sustrato, sino mantener un equilibrio constante entre agua y oxígeno, ajustando volúmenes y frecuencia según la respuesta del cultivo.
Manejo de la solución nutritiva para jitomate
El jitomate es un cultivo de alta demanda nutrimental, por lo que en hidroponía la solución nutritiva debe mantenerse equilibrada y ajustarse gradualmente por etapas, evitando cambios bruscos que generen estrés osmótico o problemas de absorción. Para este manejo se utilizan comúnmente soluciones nutritivas balanceadas para hortalizas, que cubren las necesidades de macro y micronutrientes durante todo el ciclo.
De forma general, el cultivo trabaja con rangos de conductividad eléctrica (CE) moderados a altos, incrementándose conforme avanza el desarrollo y la carga de fruto. En etapa vegetativa temprana se manejan valores cercanos a 2.0–2.5 dS/m, aumentando a 2.5–3.0 dS/m al inicio de floración y alcanzando 3.0–3.5 dS/m durante floración plena y llenado de fruto, ajustando siempre según sustrato, clima y respuesta de la planta.
El pH óptimo de la solución nutritiva se mantiene entre 5.5 y 6.5, rango que favorece la disponibilidad de la mayoría de los nutrientes. En un manejo adecuado, la nutrición se suministra de forma continua a través del riego, más que en aplicaciones concentradas aisladas. El monitoreo periódico de CE y pH en solución y drenaje es clave para prevenir acumulación de sales, desbalances nutrimentales y pérdidas de rendimiento.
Relación riego–drenaje–nutrición
El éxito del jitomate hidropónico depende en gran medida de mantener una relación adecuada entre riego, drenaje y concentración nutrimental. Un drenaje controlado ayuda a evitar acumulación de sales en el sustrato y mantiene la zona radicular activa. En general, se busca que el drenaje represente un porcentaje del volumen aplicado, ajustándolo según la etapa del cultivo y el tipo de sustrato.
Un manejo consistente del riego y la solución nutritiva permite sostener ciclos largos de producción, mantener la uniformidad del cultivo y aprovechar al máximo el potencial productivo del jitomate en hidroponía.
Pasos para producir jitomate en hidroponía
Siembra y germinación
La producción del jitomate hidropónico inicia con la siembra de la semilla en semilleros, utilizando sustratos específicos para germinación o métodos como foami agrícola, según el sistema que manejes. En esta etapa es fundamental asegurar humedad constante, buena oxigenación y temperaturas adecuadas, ya que una germinación desuniforme impacta directamente en el desempeño posterior del cultivo.
La germinación suele ocurrir entre 4 y 7 días, y el objetivo es obtener plántulas vigorosas, con tallo firme y raíz blanca bien desarrollada.
Consulta nuestra Guía: ¿Cómo hacer la siembra Indirecta? si tienes dudas sobre como llevarla a cabo.
Producción de plántula
Después de la emergencia, la plántula se mantiene en el semillero durante aproximadamente 3 a 5 semanas, dependiendo de la variedad y las condiciones ambientales. Durante este periodo se busca un crecimiento equilibrado, evitando tanto el estrés hídrico como el exceso de humedad.
La plántula está lista para trasplante cuando presenta 4 a 6 hojas verdaderas, un sistema radicular bien formado y un tallo con buen grosor. Un manejo adecuado en esta etapa facilita el establecimiento rápido en el sistema hidropónico definitivo.
Trasplante al sistema hidropónico
El trasplante se realiza cuando la plántula alcanza el estado adecuado, colocándola en el sustrato definitivo (boli, slab, maceta u otro sistema). Es importante que el sustrato esté previamente hidratado y que el riego inicial sea suave, permitiendo que la raíz se adapte sin estrés.
Durante los primeros días tras el trasplante, el riego debe manejarse con cuidado para favorecer la exploración radicular y evitar saturaciones. Esta etapa es crítica para el arranque uniforme del cultivo.
Para el Trasplante puedes consultar la Guía: Como trasplantar del Germinador al medio de cultivo donde te daremos tips de como llevarlo a cabo.
Si tu cultivo es en sustrato, te recomiendo consultar la Guía Cultivo Hidropónico en Sustrato: Guía en 7 Pasos si tienes más dudas sobre esta técnica.
Tutoreo del cultivo
El jitomate hidropónico, especialmente en variedades indeterminadas, requiere tutoreo desde etapas tempranas para mantener la planta erguida y facilitar el manejo del crecimiento. En sistemas hidropónicos bajo invernadero, el tutoreo más común es mediante rafia suspendida desde la estructura, aunque también pueden emplearse otros sistemas según el diseño del cultivo.
Un buen tutoreo mejora la ventilación, reduce daños mecánicos y facilita labores como poda, riego y cosecha.
Si quieres saber como llevar a cabo el Tutoreo de las plantas consulta nuestra Guía: ¿Qué es el tutoreo o tutorado agrícola?
Poda del jitomate en hidroponía
La poda es una práctica fundamental para dirigir el crecimiento de la planta y equilibrar la carga productiva. En hidroponía, se realizan principalmente:
- poda de brotes laterales,
- eliminación de hojas viejas o dañadas,
- y ajustes según el tipo de variedad y el sistema de cultivo.
Un manejo adecuado de la poda permite mejorar la entrada de luz, la aireación y la eficiencia del uso de nutrientes, aspectos clave en sistemas intensivos.
Para un manejo más detallado de estas prácticas, te recomendamos consultar la Guía de producción de jitomate, donde se desarrollan a fondo la poda y el tutoreo.
Cosecha del jitomate hidropónico
La cosecha del jitomate hidropónico se realiza de forma escalonada, conforme los frutos alcanzan el estado de madurez deseado según el mercado o el uso final. En sistemas bien manejados, la cosecha puede mantenerse durante varias semanas o meses, especialmente en variedades indeterminadas.
Una recolección oportuna ayuda a mantener la calidad del fruto, reduce el estrés de la planta y favorece la continuidad de la producción.

Manejo sanitario del cultivo
Durante todo el ciclo es importante vigilar la presencia de plagas y enfermedades, incluso en sistemas hidropónicos. Aunque este tema se desarrolla en una guía específica, es recomendable implementar medidas preventivas y monitoreo constante.
Para profundizar en este aspecto, te recomendamos consultar la Guía de control de plagas y enfermedades del jitomate, donde se abordan estos problemas de manera detallada.
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Jairo Artola –
Me gusta mucho
Hydro Environment –
Hola Jairo, buen día. Nos alegra saber que la información de nuestra guía te fue de gran ayuda. Si gustas aprender mucho más, ingresa al siguiente enlace. Saludos y que tengas un excelente día. 🙂
https://hydroenv.com.mx/guias-de-cultivo-campo-invernadero-e-hidroponia/
Luisa gol guasch –
Una pregunta. Y muy básico o mal hecho de mi partte. Tengo jitomate cherries en hudroponia, las raíces crecen bien, la planta también pero las hojas le salen amarillas… y no se porque será falta de Mg? Porque probé ponerle más N (solub 45 con 45% de N fertilizante foliar) y murieron…. entonces me da miedo poner más sal epson para agregar Mg. Le pongo fertilizante para hidroponia 12 gr (6-20-35), 12 gr de nitrato de calcio y 6 gr de sal epsom para 20 las de sgua. Otra cosa ” mal hecha” lo reconozco, no tengo báscula por lo que uso cucharas medidoras (lo digo porque es otra raya de error ) y posiblemente por esta razón las hojas salgan amarillas. Gracias
Hydro Environment –
Hola Luisa, buenos días. Además de contar con una balanza para pesar con precisión los gramos de fertilizantes que se requieren en la preparación de la solución nutritiva para tu cultivo de jitomate, es fundamental medir el pH y la conductividad eléctrica del agua, tanto antes como después de agregar los nutrientes. Esto permite detectar si es necesario ajustar alguno de estos parámetros y así evitar deficiencias o excesos en la disponibilidad de nutrientes. Quedamos a la espera de tus comentarios. Saludos. 🙂