Escrito por: Lic. Mauricio Valencia
Tiempo de lectura de 20 minutos


Introducción al cultivo de pimiento morrón
El cultivo de pimiento morrón (Capsicum annuum L.) es una de las producciones hortícolas más importantes a nivel mundial por su alto valor comercial, su versatilidad culinaria y su demanda constante tanto en mercados locales como de exportación. Este cultivo tiene su origen en Mesoamérica, particularmente en regiones que hoy corresponden al sur de México y Centroamérica, desde donde se domesticó y diversificó hacia distintos tipos de pimientos con características muy contrastantes.
Dentro de este grupo, el pimiento morrón se distingue claramente de otros pimientos por el tamaño, peso y grosor de sus frutos, lo que condiciona todo su manejo agronómico. A diferencia de pimientos largos o chiles dulces, el morrón requiere mayor estabilidad en riego, nutrición y ambiente, ya que cualquier estrés durante el ciclo se refleja rápidamente en caída de flor, frutos pequeños o deformes y baja productividad. Por esta razón, no es un cultivo que “perdone” errores de manejo, pero bien trabajado ofrece rendimientos y calidad muy superiores.
Actualmente, el cultivo de pimiento morrón se desarrolla en campo abierto, invernadero y sistemas sin suelo, como sustrato e hidroponía, siendo estos últimos cada vez más utilizados por el mayor control que permiten sobre el desarrollo de la planta. Sin embargo, cada sistema tiene ventajas, limitaciones y exigencias técnicas específicas que deben entenderse antes de iniciar el cultivo.
Esta guía está orientada a explicar de forma clara y práctica cómo manejar correctamente el cultivo de pimiento morrón, abordando sus diferencias con otros pimientos, los errores más comunes, las particularidades de cada tipo de morrón y los criterios técnicos que permiten decidir cuándo conviene cada sistema de producción.
El objetivo de nuestra guía es: “Que el productor, ya sea en pequeña o mediana escala, cuente con información útil para tomar decisiones reales y mejorar sus resultados en campo, invernadero o hidroponía”.
Por qué el pimiento morrón no se maneja como otros pimientos
Aunque el pimiento morrón pertenece al mismo grupo botánico que otros pimientos (Capsicum annuum), su manejo agronómico es distinto y no debe tratarse como un cultivo genérico. La diferencia no está solo en el nombre comercial, sino en cómo la planta responde al peso del fruto, al estrés y al manejo del cultivo.
Tamaño y peso del fruto: la principal diferencia
La principal diferencia del pimiento morrón frente a otros pimientos es el tamaño, peso y grosor de sus frutos. Mientras que pimientos largos o chiles dulces producen frutos más ligeros y numerosos, el morrón genera menos frutos, pero con un peso considerablemente mayor. Esto incrementa la demanda energética de la planta y hace que cualquier error en riego, nutrición o clima tenga un impacto más severo en la producción.
Ritmo de desarrollo y sensibilidad al estrés
El pimiento morrón presenta un ritmo de desarrollo más lento, ya que cada fruto requiere más tiempo para formarse y llenarse correctamente, especialmente en variedades que se cosechan en madurez completa (rojo, amarillo o naranja). Durante este periodo, la planta es muy sensible al estrés hídrico, nutricional o térmico, respondiendo comúnmente con caída de flor o aborto de frutos, lo que reduce el rendimiento final.
Necesidad de manejo estructural del cultivo
Otra diferencia clave es que el pimiento morrón no tolera el crecimiento desordenado. Sin poda, tutorado y conducción adecuados, la planta tiende a desarrollar exceso de follaje, sombrear flores y frutos y disminuir la calidad comercial. Por ello, su manejo debe ser más técnico y planificado que el de otros pimientos, aun cuando compartan el mismo género botánico.
Variedades de pimiento morrón y diferencias en su cultivo
Aunque todos los pimientos morrones pertenecen a la misma especie (Capsicum annuum), el color del fruto está directamente relacionado con la variedad y con el nivel de exigencia del cultivo. No se trata solo de una diferencia comercial o estética: cada tipo de morrón implica tiempos distintos en planta, distinta tolerancia al error y distintos requerimientos de manejo, lo cual es clave para productores de huerta, campo abierto o sistemas protegidos.
Pimiento morrón verde
El pimiento morrón verde es un fruto inmaduro, cosechado antes de completar su proceso de maduración. Nutricionalmente, tiene un menor contenido de azúcares y carotenoides que los morrones maduros, pero mantiene un buen aporte de vitamina C y fibra, lo que lo hace atractivo para consumo fresco.
Desde el punto de vista productivo, es el más tolerante al manejo. Al permanecer menos tiempo en la planta, el cultivo es menos sensible a variaciones moderadas en riego, nutrición o temperatura. Por esta razón, el morrón verde suele ser una buena opción para huertas familiares, traspatio, campo abierto o para productores que están comenzando con el cultivo de pimiento morrón. También permite ciclos más cortos y una respuesta más rápida ante errores de manejo.
Pimiento morrón rojo
El pimiento morrón rojo corresponde a un fruto completamente maduro. Durante este proceso acumula mayores cantidades de azúcares y carotenoides, como el licopeno, lo que incrementa su valor nutricional y comercial, pero también su exigencia productiva.
En cultivo, el morrón rojo requiere que la planta se mantenga sana y balanceada durante más tiempo. Esto implica riegos constantes, nutrición bien ajustada y menor tolerancia al estrés, especialmente en etapas de floración, cuaje y llenado de fruto. Por estas características, se adapta mejor a productores con cierta experiencia y a sistemas con mayor control, como invernadero, cultivo en sustrato o hidroponía, aunque también puede producirse en campo abierto bien manejado.
Pimiento morrón amarillo
El pimiento morrón amarillo se caracteriza por su alto contenido de carotenoides específicos y vitamina C, lo que le confiere un perfil nutricional distinto al del morrón rojo. Para alcanzar una coloración uniforme y buena calidad comercial, el fruto debe permanecer más tiempo en la planta.
En el manejo del cultivo, el morrón amarillo es más sensible al estrés que el verde y, en muchos casos, incluso más que el rojo. Fluctuaciones de riego, cambios bruscos de nutrición o temperaturas extremas suelen reflejarse rápidamente en caída de flor, frutos pequeños o problemas de coloración. Por ello, se recomienda principalmente para sistemas protegidos, como invernadero o cultivo en sustrato, donde es posible mantener condiciones más estables.
Pimiento morrón naranja
El pimiento morrón naranja presenta un perfil nutricional intermedio entre el rojo y el amarillo, con buena concentración de azúcares y antioxidantes. Dependiendo de la variedad, suele alcanzar una coloración más uniforme que el amarillo, aunque sigue siendo un fruto de madurez completa.
Desde el punto de vista agronómico, comparte la mayoría de las exigencias del morrón amarillo, aunque en general muestra una ligeramente mayor tolerancia al estrés. Aun así, no es un cultivo recomendable para sistemas con bajo control ambiental. Su comportamiento es más predecible en invernadero o sistemas sin suelo, donde el riego y la nutrición pueden manejarse con mayor precisión.
Aclaración importante sobre el color del fruto
Todos los pimientos morrones inician su desarrollo con fruto de color verde, independientemente del color final que alcancen al madurar. El cambio de color no ocurre de forma aleatoria ni depende únicamente del tiempo, sino que está determinado por la genética de la variedad sembrada. Un pimiento morrón verde de una variedad roja cambiará a rojo al madurar, mientras que uno de variedad amarilla o naranja evolucionará hacia ese color específico y nunca se volverá rojo.
Desde el punto de vista del manejo, el color final del morrón no modifica las prácticas básicas del cultivo, pero sí influye directamente en el nivel de exigencia. Los frutos que se cosechan en verde permanecen menos tiempo en la planta y toleran mejor pequeñas variaciones de riego o nutrición. En cambio, los morrones que se dejan madurar completamente (rojo, amarillo o naranja) requieren mayor estabilidad hídrica, nutricional y ambiental, ya que el fruto permanece más tiempo en la planta y es más sensible al estrés durante esta etapa.
Cultivo de chile vs pimiento morrón: qué cambia realmente
Aunque el chile y el pimiento morrón pertenecen al mismo género (Capsicum), su manejo productivo no es equivalente. Un productor de chile puede adaptarse al cultivo de pimiento morrón, pero solo si entiende qué aspectos cambian y por qué. Las principales diferencias se concentran en el fruto, el nivel de tolerancia al estrés y el manejo del cultivo.
Tamaño y peso del fruto
La diferencia más evidente está en el peso del fruto. En la mayoría de los chiles, los frutos son ligeros y numerosos, lo que permite a la planta distribuir mejor la carga y tolerar variaciones en el manejo. En el pimiento morrón, los frutos son mucho más grandes y pesados, y la planta produce menos unidades por ciclo. Esto incrementa de forma importante la demanda energética y hace que cualquier error de manejo tenga un impacto directo en la producción.
Tolerancia al estrés
El cultivo de chile es, en general, más tolerante al estrés hídrico, nutricional y térmico. Pequeñas irregularidades en riego o nutrición rara vez provocan pérdida significativa de flor o fruto. En el pimiento morrón, ese margen de tolerancia es menor: el estrés que en chile apenas se nota, en morrón suele manifestarse como caída de flor, aborto de frutos o frutos de bajo calibre.
Manejo del riego
En muchos sistemas, el chile se maneja con riegos más espaciados y puede adaptarse a esquemas menos precisos. El pimiento morrón, en cambio, requiere humedad constante y riegos más frecuentes, especialmente durante floración y llenado de fruto. Riegos irregulares afectan primero la floración y después el tamaño y calidad del fruto.
Crecimiento vegetativo y estructura de la planta
El chile suele tolerar un crecimiento más libre, con poca o nula poda en muchos sistemas. En el pimiento morrón, el control del crecimiento vegetativo es clave. Sin poda, tutorado y conducción, la planta tiende a desarrollar exceso de follaje, sombrear flores y frutos y reducir la productividad. El manejo estructural no es opcional en morrón, como sí puede serlo en chile.
Implicaciones para el productor
Un productor de chile que se pasa al pimiento morrón no parte de cero, pero sí debe ajustar su forma de manejar el cultivo. El pimiento morrón exige mayor estabilidad, más atención al riego, mejor control nutricional y un manejo más ordenado de la planta. Entender estas diferencias desde el inicio evita frustraciones y explica por qué muchos de los errores comunes del pimiento morrón no suelen presentarse en el cultivo de chile.
Clima y ambiente ideales para el cultivo de pimiento morrón
El pimiento morrón es un cultivo sensible al ambiente, especialmente durante floración, cuaje y llenado de fruto. Su respuesta productiva depende en gran medida de mantener condiciones estables, ya que los extremos o cambios bruscos se traducen rápidamente en caída de flor, aborto de frutos o problemas de calidad. Por ello, conocer sus rangos ambientales ayuda a decidir cuándo y dónde conviene producirlo.
Temperatura
El cultivo de pimiento morrón se desarrolla mejor con temperaturas diurnas entre 22 y 28 °C y nocturnas entre 16 y 20 °C. Dentro de estos rangos, la planta mantiene buen crecimiento y amarre de fruto.
Cuando las temperaturas superan los 30–32 °C, sobre todo si las noches son cálidas (>22 °C), aumenta el estrés térmico y la caída de flor. Por debajo de 14–15 °C, el crecimiento se ralentiza y el desarrollo del fruto se vuelve irregular.
En campo abierto, esto obliga a elegir bien la fecha de siembra; en invernadero, una ventilación deficiente puede agravar estos problemas.
Luz solar
El pimiento morrón es un cultivo de sol directo y requiere al menos 6 a 8 horas diarias para producir adecuadamente. En huerta y campo abierto debe establecerse a pleno sol, ya que la falta de luz reduce la floración y el tamaño del fruto.
En climas templados, el sol directo durante todo el día suele ser favorable. En regiones muy cálidas, donde coinciden alta radiación y temperaturas superiores a 30–32 °C, puede ser útil una malla sombra ligera (20–30 %) para reducir estrés térmico sin limitar de forma importante la producción.
En invernadero, la prioridad es una buena transmisión de luz, utilizando sombreo solo de manera puntual en periodos de radiación extrema.
Humedad y ventilación
La humedad relativa ideal para el pimiento morrón se sitúa entre 60 y 75 %. Humedades persistentemente altas (>80 %) favorecen enfermedades y dificultan la polinización, mientras que ambientes muy secos incrementan el estrés de la planta.
En invernadero, una buena ventilación es indispensable para regular temperatura y humedad; un ambiente cerrado suele provocar caída de flor aun cuando el riego y la nutrición sean correctos.
Adaptación al sistema de cultivo
El pimiento morrón puede producirse en huerta, campo abierto, invernadero o sistemas sin suelo, pero el nivel de control ambiental es distinto en cada caso. En campo y huerta, el productor depende más del clima y debe reducir riesgos mediante fechas de siembra adecuadas.
En invernadero y sustrato, el mayor control permite una producción más estable, siempre que la estructura tenga buena ventilación, altura suficiente y manejo adecuado del cultivo.
Los tres errores más comunes en el cultivo de pimiento morrón
El pimiento morrón es un cultivo que no tolera bien los extremos. A diferencia del chile u otros pimientos, su fruto pesado y su ritmo de desarrollo hacen que pequeños errores de manejo se reflejen rápidamente en la producción. Estos son los tres problemas que con mayor frecuencia limitan el rendimiento, tanto en huerta como en sistemas más intensivos.
Riegos irregulares → caída de flor
El error más común en el cultivo de pimiento morrón es la falta de uniformidad en el riego. No se trata solo de regar poco o mucho, sino de alternar periodos de sequía con riegos abundantes. Cuando la planta percibe este tipo de estrés, su respuesta natural es suspender la floración o tirar flores y frutos recién cuajados para protegerse.
Este problema aparece con frecuencia en huertas y campo abierto, donde el riego suele ser manual o poco programado, pero también en invernadero e hidroponía cuando no se ajustan correctamente los tiempos de riego. En pimiento morrón, es preferible un riego frecuente y moderado, que mantenga una humedad constante en la zona radicular, que riegos esporádicos y abundantes.
CE mal manejada → frutos chicos o deformes
El pimiento morrón es muy sensible a desequilibrios en la nutrición, y estos se reflejan directamente en el tamaño y forma del fruto. Una conductividad eléctrica (CE) demasiado baja suele provocar frutos pequeños y mal llenados, mientras que una CE excesiva puede generar estrés, deformaciones y reducción del cuaje.
En sistemas hidropónicos o en sustrato, este error suele venir de ajustes bruscos en la solución nutritiva o de no adaptar la CE a la etapa del cultivo. En suelo, puede estar relacionado con acumulación de sales o con riegos que diluyen en exceso los nutrientes. El pimiento morrón responde mejor a cambios graduales y consistentes, especialmente durante floración y llenado de fruto.
Para saber más sobre los niveles de sales adecuados, consulta la guía ¿Qué es la conductividad eléctrica?
Exceso vegetativo → planta bonita, poca producción
Un error frecuente, sobre todo en invernadero y sistemas intensivos, es favorecer demasiado el crecimiento vegetativo. Plantas con tallos gruesos, hojas grandes y mucho follaje pueden parecer sanas, pero en pimiento morrón esto suele ir acompañado de poca floración y bajo amarre de frutos.
El exceso vegetativo provoca sombreo interno, reduce la entrada de luz a flores y frutos y aumenta la competencia interna por agua y nutrientes. Este problema suele estar asociado a riegos excesivos, nutrición desequilibrada y falta de poda o conducción. En pimiento morrón, una planta equilibrada produce más que una planta excesivamente vigorosa, por lo que el control del follaje es una parte clave del manejo productivo.
Plántula de pimiento morrón: semillas, siembra y establecimiento
La calidad de la plántula es uno de los factores que más influyen en el éxito del cultivo de pimiento morrón. Una plántula débil o mal formada difícilmente se recupera, incluso si después el manejo es correcto. Por ello, es importante elegir bien el tipo de semilla, definir si conviene producir la plántula o adquirirla, y establecer el cultivo en el momento y forma adecuados.
Tipos de semilla: híbridas y criollas
En el cultivo de pimiento morrón se utilizan principalmente semillas híbridas, ya que ofrecen mayor uniformidad, mejor rendimiento y frutos más homogéneos en tamaño y forma. Estas semillas son las más recomendables para producción comercial, invernadero y sistemas intensivos, donde la uniformidad del cultivo es clave.
Las semillas criollas o de polinización abierta pueden ser una opción en huerta o producción a pequeña escala, especialmente cuando se busca adaptación local o se desea guardar semilla. Sin embargo, suelen presentar mayor variabilidad en el tamaño del fruto, vigor de la planta y rendimiento, por lo que no se recomiendan cuando se busca producción uniforme.
Comprar plántula vs producirla
El productor puede optar por comprar plántula o producirla por cuenta propia. Comprar plántula puede ser conveniente cuando no se cuenta con infraestructura, tiempo o experiencia para producirla, siempre y cuando se adquiera de un proveedor confiable y con plantas bien desarrolladas.
Producir la propia plántula permite mayor control sobre la calidad, el manejo sanitario y el momento de trasplante. Esta opción es común en huerta, invernadero y producción intensiva, pero requiere cuidado en riego, temperatura y sanidad desde la germinación.
Siembra directa vs siembra indirecta
En pimiento morrón, la siembra indirecta es la práctica más utilizada y recomendada. El cultivo es sensible en sus primeras etapas y el trasplante de plántulas bien formadas permite un establecimiento más uniforme y reduce pérdidas iniciales.
La siembra directa no es común en pimiento morrón y en la mayoría de los casos, genera plantas desuniformes y mayor riesgo de fallas en el establecimiento.
Para conocer más sobre el proceso de siembra en un semillero, consulta nuestra Guía: ¿Cómo hacer la siembra Indirecta?
Volumen de semillero, germinación y manejo de la plántula
En el cultivo de pimiento morrón, el volumen de la cavidad del semillero es determinante para lograr una plántula fuerte y bien establecida. Se recomienda utilizar charolas de germinación con cavidades de 40 a 60 cm³, lo que comúnmente corresponde a charolas de 128 a 200 cavidades, dependiendo del diseño. Este volumen permite un buen desarrollo radicular sin provocar restricción temprana de la raíz.
El uso de cavidades muy pequeñas (por debajo de 30–35 cm³) suele generar plántulas débiles, con raíces enredadas y mayor estrés al trasplante, lo que retrasa el arranque del cultivo y afecta el rendimiento inicial.
La germinación del pimiento morrón ocurre normalmente entre 7 y 10 días después de la siembra, cuando se mantienen temperaturas adecuadas. El rango óptimo de temperatura para la germinación se sitúa entre 25 y 30 °C. Temperaturas más bajas retrasan la emergencia y aumentan la desuniformidad, mientras que temperaturas excesivas pueden afectar la viabilidad de la semilla.
Recomendaciones durante la germinación del pimiento en semillero
Durante la etapa de semillero, se recomienda mantener:
- humedad constante, evitando encharcamientos
- buena ventilación para prevenir enfermedades
- iluminación adecuada una vez que emergen las plántulas, evitando sombreo excesivo
Un manejo común es realizar riegos ligeros y frecuentes, suficientes para mantener el sustrato húmedo pero aireado. El exceso de agua en esta etapa favorece problemas radiculares y plántulas débiles.
La plántula de pimiento morrón está lista para trasplante generalmente entre 25 y 35 días después de la siembra, cuando presenta:
- 4 a 6 hojas verdaderas
- tallo firme y bien desarrollado
- sistema radicular blanco y activo, sin enrollamiento excesivo
No se recomienda mantener la plántula demasiado tiempo en el semillero, ya que el estrés por restricción radicular afecta negativamente el establecimiento y el desarrollo posterior del cultivo en campo, sustrato o hidroponía.
Producción de pimiento morrón en campo abierto
El cultivo de pimiento morrón en campo abierto es viable cuando se realiza en épocas climáticamente favorables y con un manejo orientado a mantener estabilidad hídrica y estructural, ya que el cultivo es sensible a la variabilidad ambiental. En este sistema, reducir el estrés es la prioridad.
Suelo y establecimiento
El pimiento morrón se desarrolla mejor en suelos francos o franco-arenosos, bien drenados y con buena estructura. En zonas con riesgo de encharcamiento, es recomendable establecer el cultivo en camas elevadas para mejorar aireación y drenaje.
Distancias de plantación y densidad
En campo abierto, el pimiento morrón se maneja comúnmente con:
- 30 a 40 cm entre plantas
- 1.0 a 1.2 m entre surcos o camas
Esto equivale a una densidad aproximada de 2.5 a 3.5 plantas por metro cuadrado, dependiendo del vigor de la variedad y del manejo esperado.
Densidades excesivas reducen la ventilación, favorecen exceso vegetativo y aumentan problemas sanitarios, mientras que densidades muy bajas reducen el aprovechamiento del terreno.
Riego en campo abierto
El riego por goteo con cinta de riego es el sistema más recomendable. Se utilizan líneas con emisores cada 20–30 cm, ajustando el espaciamiento según el tipo de suelo. Durante el establecimiento se aplican riegos frecuentes y cortos; en floración y llenado de fruto, el consumo puede alcanzar de forma orientativa 3–5 litros por planta por día, dependiendo del clima y la densidad.
Es preferible ajustar la frecuencia antes que el volumen, evitando ciclos de sequía seguidos de riegos abundantes, ya que estos provocan caída de flor y frutos de bajo calibre.
Uso de acolchado agrícola en el cultivo de pimiento morron.
El uso de plástico acolchado es altamente recomendable en campo abierto, ya que ayuda a conservar humedad, reducir malezas y estabilizar la temperatura del suelo, factores clave para un cultivo sensible como el pimiento morrón.
Tutoreo en campo abierto
Aunque no siempre se implementa, el tutoreo es recomendable cuando se busca buena calidad de fruto. El peso del morrón puede provocar quiebre de tallos o contacto del fruto con el suelo.
En campo abierto comercial, el tutoreo se maneja de forma más práctica mediante:
- estacas colocadas a intervalos
- rafia agrícola
- sistemas de entramado sencillo (tipo “líneas laterales”)
Este tipo de tutoreo ayuda a distribuir el peso del fruto, mejora la ventilación dentro del follaje y reduce el daño mecánico en tallos y frutos. Aunque el cultivo puede producir sin tutoreo, la calidad comercial, la sanidad y la estabilidad del cultivo mejoran notablemente cuando se implementa algún sistema de soporte.
Manejo del pimiento morrón en huerta (escolar, traspatio y azotea verde)
El cultivo de pimiento morrón en huerta requiere un manejo más cuidadoso de lo que suele pensarse. Aunque se trate de autoconsumo o espacios educativos, el pimiento morrón sigue siendo un cultivo exigente, especialmente por el peso del fruto y su sensibilidad al riego y la nutrición. Por ello, es importante definir correctamente el espacio de cultivo, el volumen de contenedor, el sistema de riego y la forma de fertilización.
Si quieres saber más sobre como planear una huerta, consulta nuestra guía Huerta en Casa: Ideas para diseñarla e incluir Hidroponía.
Suelo, camas y contenedores de cultivo
En huerta en suelo, el pimiento morrón puede establecerse directamente en camas de cultivo, siempre que el suelo sea suelto, bien drenado y con suficiente profundidad radicular. Las camas deben permitir un buen drenaje para evitar encharcamientos, especialmente en temporadas de lluvia.
Cuando se cultiva en contenedores, es fundamental utilizar volúmenes suficientes. Para pimiento morrón se recomienda:
- mínimo 15–20 litros por planta en huerta básica
- idealmente 20–30 litros por planta para un desarrollo más estable
Bolsas para vivero, macetas rígidas o contenedores tipo air pot funcionan bien siempre que permitan buen drenaje. Contenedores menores a 12–15 litros suelen limitar el crecimiento, reducen el tamaño del fruto y aumentan el estrés del cultivo.
Fertilización en huerta
El pimiento morrón tiene una demanda nutricional constante, por lo que en huerta no basta con una sola aplicación inicial. Un manejo común y funcional es combinar:
- enmiendas orgánicas al inicio, como humus de lombriz incorporado al suelo o sustrato
- fertilización líquida periódica durante el ciclo
Lo importante es no concentrar la nutrición en un solo evento, sino fraccionarla a lo largo del ciclo, especialmente desde inicio de floración hasta cosecha.
Riego en huerta
El riego es uno de los puntos más críticos en huerta. El pimiento morrón no tolera bien los riegos irregulares. Puede manejarse de dos formas:
- Riego manual, procurando mantener el sustrato siempre húmedo, sin dejarlo secar completamente entre riegos.
- Riego por goteo, usando cinta de riego por goteo, lo cual es altamente recomendable incluso en huerta.
En camas o contenedores alineados, puede utilizarse cintilla con emisores cada 20 o 30 cm, colocando una línea por hilera de plantas. En etapas de floración y llenado de fruto, el consumo puede rondar de forma orientativa 2–4 litros por planta por día, ajustando según clima, tamaño de planta y tipo de contenedor.
Tutoreo en huerta
Aun en huerta, el tutoreo es necesario debido al peso del fruto. El sistema más común es el uso de palos o estacas de madera, colocados junto a cada planta, a los que se amarra el tallo principal con hilo o rafia.
El tutorado:
- evita quiebres de tallos
- reduce frutos en contacto con el suelo
- mantiene la planta más ordenada
- facilita el riego y la cosecha
El tutor debe colocarse temprano, cuando la planta aún es joven, para no dañar la raíz y para guiar correctamente el crecimiento desde etapas iniciales.
Pimiento morrón en invernadero y con malla sombra: manejo del ambiente
El cultivo de pimiento morrón en invernadero y malla sombra permite un mayor control del ambiente en comparación con campo abierto, lo que se traduce en mejor cuaje, mayor estabilidad del cultivo y frutos de mayor calidad. Sin embargo, este cultivo no se comporta igual que el jitomate, y uno de los errores más comunes es asumir que el mismo manejo funciona sin ajustes.
Requerimientos del invernadero para pimiento morrón
Para que un invernadero funcione correctamente en pimiento morrón, debe cumplir con condiciones mínimas de ventilación y altura. Invernaderos bajos o con ventilación limitada tienden a acumular calor, lo que provoca estrés térmico, caída de flor y problemas de amarre.
De forma general, el invernadero debe permitir:
- buena ventilación natural (cenital y lateral)
- renovación constante del aire
- control del exceso de temperatura en horas críticas
Un invernadero que funciona bien para jitomate puede no ser adecuado para pimiento morrón si no se ajusta la ventilación, ya que el morrón es más sensible a noches cálidas y a ambientes cerrados.
Manejo del ambiente en invernadero
En invernadero, el objetivo no es “calentar” el cultivo, sino evitar extremos. Temperaturas diurnas por arriba de 30–32 °C, combinadas con noches cálidas, afectan directamente la floración. Por ello, el manejo del ambiente debe enfocarse en:
- ventilación oportuna
- sombreo ligero en periodos de alta radiación
- evitar acumulación de humedad
La humedad relativa debe mantenerse en rangos moderados; ambientes muy húmedos y mal ventilados favorecen enfermedades y reducen la polinización.
Uso de malla sombra en pimiento morrón
La malla sombra es una alternativa viable cuando no se cuenta con invernadero o cuando el clima es muy cálido. Para pimiento morrón, se recomienda malla sombra ligera (20–30 %), cuyo objetivo principal es reducir estrés térmico, no eliminar radiación.
La malla sombra:
- reduce temperatura ambiente
- protege del sol excesivo
- mantiene mejor ventilación que un invernadero cerrado
Sin embargo, no protege contra lluvias ni permite el mismo control ambiental que un invernadero, por lo que su uso es más adecuado en regiones cálidas y secas.
Diferencias frente a campo abierto
A diferencia del cultivo en campo abierto, los sistemas protegidos permiten:
- mayor estabilidad en floración y cuaje
- menor impacto de lluvias y viento
- mejor manejo de riego y nutrición
No obstante, el manejo debe ser más preciso. Errores en ventilación, riego o nutrición se manifiestan más rápido que en campo abierto.
Reconversión de invernadero de jitomate a pimiento morrón
Cuando se utiliza un invernadero originalmente diseñado para jitomate, es importante ajustar:
- ventilación (el morrón necesita más aire)
- manejo del vigor (evitar exceso vegetativo)
- carga de fruto (el morrón no tolera sobrecarga temprana)
La reconversión es viable, pero no debe hacerse sin ajustes, ya que el pimiento morrón es menos tolerante a errores que el jitomate.
Cultivo de pimiento morrón en hidroponía
El cultivo de pimiento morrón en hidroponía ofrece una ventaja clara frente al cultivo en suelo: un mayor control sobre riego, nutrición y zona radicular, justo los factores más críticos en un cultivo sensible al estrés como este. Bien manejada, la hidroponía no complica el cultivo, sino que reduce la variabilidad y vuelve más predecible el manejo.
Desde el punto de vista productivo, este sistema permite ajustar con precisión la solución nutritiva, la frecuencia de riego y el equilibrio entre crecimiento vegetativo y carga de fruto. A cambio, requiere monitoreo constante y ajustes oportunos, ya que los errores se manifiestan más rápido si no se corrigen.
Si quieres saber más sobre este método de cultivo, con sulta nuestra Guía: ¿Qué es la Hidroponía ? Y 8 puntos para Conocerla
Sistemas hidropónicos y enfoque recomendado
En la práctica, el sistema adecuado para pimiento morrón es el cultivo en sustrato. Este sistema proporciona volumen radicular suficiente, buen anclaje de la planta y mayor estabilidad frente a variaciones de riego o nutrición. Otros sistemas como NFT o raíz flotante (DWC) no se recomiendan para producción completa, ya que el peso del fruto y la demanda radicular del cultivo superan las capacidades de estos sistemas.
Por ello, cuando se habla de hidroponía en pimiento morrón, se hace referencia principalmente a sustrato + riego localizado.
Consulta nuestra Guía Cultivo Hidropónico en Sustrato: Guía en 7 Pasos si quieres saber más sobre esta técnica hidropónica.
Cultivo en sustrato: contenedores y mezclas
Para un desarrollo estable, el pimiento morrón requiere volúmenes altos de sustrato, recomendándose un mínimo de 20 litros por planta y de forma ideal 25–30 litros por planta. Volúmenes menores tienden a generar estrés hídrico y nutricional, afectando directamente el tamaño y llenado del fruto.
El sustrato hidropónico debe ofrecer buen drenaje, aireación y retención de humedad. Mezclas comunes y funcionales incluyen:
- 70–80 % fibra de coco + 20–30 % perlita mineral.
- 60 % fibra de coco + 40 % perlita mineral en climas más cálidos
Estas proporciones permiten mantener humedad estable sin saturar la raíz y facilitan el manejo del riego.
Riego y solución nutritiva
El sistema de riego recomendado es el riego localizado, mediante goteros individuales por planta. Este sistema permite dosificar el volumen con precisión y distribuir los riegos a lo largo del día, manteniendo una humedad constante en el sustrato, especialmente en floración y llenado de fruto.
El pimiento morrón requiere una solución nutritiva para hortalizas balanceada, con ajustes graduales conforme avanza el cultivo. De forma orientativa, se manejan:
- pH: 5.8 – 6.5
- CE:
- etapas tempranas: 1.8 – 2.2 dS/m
- floración y llenado: 2.2 – 3.0 dS/m
La principal ventaja del sistema hidropónico es que estos parámetros pueden medirse y corregirse de forma inmediata, reduciendo el impacto de errores cuando el monitoreo es constante.
Enfoque final del sistema hidropónico
Más que una complicación, la hidroponía representa una herramienta de control para un cultivo que exige estabilidad. Para productores que ya manejan riego localizado y monitoreo básico, el pimiento morrón en hidroponía es una opción lógica y técnica para mejorar uniformidad, calidad de fruto y consistencia productiva.
Poda del pimiento morrón: cuándo y por qué realizarla
La poda en el pimiento morrón es una práctica de manejo orientada a regular el equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción, especialmente importante en sistemas donde se busca estabilidad y buen tamaño de fruto. Aunque no es obligatoria en todos los casos, su aplicación es más común y útil en invernadero y cultivo hidropónico en sustrato, donde el vigor debe controlarse con mayor precisión. En campo abierto y huerta, la poda suele ser más ligera y selectiva, enfocada principalmente en ordenar la planta y evitar excesos.
En este cultivo, la poda no busca reducir drásticamente el follaje, sino definir la estructura productiva de la planta y evitar que el crecimiento vegetativo compita con el desarrollo del fruto. Una poda mal aplicada o excesiva puede generar estrés, caída de flor y reducción del rendimiento.
Si quieres conocer más a detalle este proceso, consulta nuestra Guía de Poda: Estrategias para Flores y Frutos Saludables.
Tipos de poda más comunes en pimiento morrón
En el cultivo de pimiento morrón se utilizan principalmente poda de formación y poda de mantenimiento, ambas orientadas a ordenar la planta y a regular el balance entre crecimiento vegetativo y producción, sin afectar negativamente la floración ni el llenado del fruto.
Poda de formación
La poda de formación se realiza en etapas tempranas del desarrollo, cuando la planta aún está definiendo su estructura. Su objetivo es establecer una arquitectura equilibrada que permita sostener el peso del fruto y facilite la conducción y el tutoreo posteriores.
Este tipo de poda consiste en:
- eliminar brotes laterales débiles o mal ubicados
- retirar brotes muy bajos que dificultan ventilación y manejo
- concentrar el crecimiento en los tallos principales mejor desarrollados
La poda de formación no debe ser agresiva; se trata de seleccionar, no de reducir drásticamente la planta. Una estructura bien definida desde el inicio mejora la distribución de asimilados y reduce problemas de sombreo interno conforme avanza el ciclo.
Poda de mantenimiento
La poda de mantenimiento se aplica durante el ciclo productivo, una vez que la planta ya está en floración y producción. Su función es conservar una planta ordenada y funcional, evitando exceso vegetativo que compita con el desarrollo del fruto.
En esta poda se retiran de forma gradual:
- brotes secundarios excesivos que generan sombreo
- tallos improductivos o mal orientados
- hojas envejecidas o dañadas, principalmente en la parte baja de la planta
Este manejo mejora la ventilación interna, reduce humedad acumulada y disminuye el riesgo de enfermedades, sin comprometer la capacidad fotosintética cuando se realiza de manera moderada.
En ambos tipos de poda, no se recomiendan intervenciones severas. El pimiento morrón es sensible a pérdidas bruscas de follaje, las cuales pueden provocar estrés fisiológico, caída de flor y disminución del cuaje. El criterio correcto es realizar ajustes graduales, basados en el vigor de la planta y la carga de fruto.
Momento y criterios para podar
La poda debe realizarse cuando la planta se encuentra en crecimiento activo y sin estrés, evitando periodos de altas temperaturas, déficit hídrico o desequilibrios nutricionales. En lugar de podas severas, el pimiento morrón responde mejor a intervenciones ligeras y frecuentes, ajustadas al vigor de la planta y a la carga de fruto.
Un criterio práctico es observar la relación entre follaje y producción: plantas muy frondosas con poca floración suelen beneficiarse de una poda correctiva, mientras que plantas con buena carga no deben forzarse con cortes innecesarios.
Conducción del pimiento morrón según el sistema de cultivo
La conducción del pimiento morrón se refiere a la forma en que se define y mantiene la estructura productiva de la planta, principalmente a través del número de tallos que se dejan desarrollar. A diferencia de la poda, que elimina tejido, la conducción organiza el crecimiento para que la planta pueda sostener la carga de fruto de manera equilibrada.
El pimiento morrón no se conduce igual en todos los sistemas; el esquema adecuado depende del nivel de control, densidad de plantación y objetivo productivo.
Esquemas de conducción más utilizados
En pimiento morrón, los esquemas más comunes son la conducción a dos tallos y, en menor medida, la conducción a un solo tallo. La conducción a más de dos tallos suele generar exceso vegetativo y menor control del cultivo.
- Conducción a dos tallos
Es el esquema más utilizado en invernadero y cultivo hidropónico en sustrato. Permite un buen equilibrio entre vigor y producción, distribuye mejor el peso del fruto y facilita el tutoreo. En este sistema, se seleccionan dos tallos principales bien desarrollados desde etapas tempranas y se eliminan brotes adicionales que compitan con ellos. - Conducción a un solo tallo
Se utiliza en sistemas muy controlados o con densidades altas, donde se busca máxima uniformidad y facilidad de manejo. Este esquema reduce el volumen vegetativo, pero exige un manejo muy preciso del riego y la nutrición para no limitar el rendimiento.
En campo abierto, la conducción suele ser más flexible. Muchas plantas se desarrollan con varios tallos de forma natural, pero cuando el cultivo está tutorado y se busca calidad de fruto, es común ordenar la planta dejando dos o tres tallos principales, evitando ramificaciones excesivas.
Momento para definir la conducción
La conducción debe definirse en etapas tempranas, cuando la planta inicia su ramificación. Retrasar esta decisión provoca plantas desordenadas, con competencia interna entre tallos y mayor dificultad para el tutoreo posterior.
Una vez definida la estructura, el manejo se enfoca en mantenerla estable, eliminando brotes que rompan el esquema elegido, pero sin realizar cortes drásticos.
Relación entre conducción, carga y calidad de fruto
El pimiento morrón produce frutos pesados, por lo que una conducción mal definida puede generar:
- quiebre de tallos
- frutos pequeños por exceso de carga
- sombreo interno
Una conducción adecuada ayuda a distribuir la carga de fruto, mejorar la entrada de luz y mantener un balance entre crecimiento vegetativo y producción, especialmente en sistemas intensivos.
Tutorado en el cultivo de pimiento morrón
El tutorado en pimiento morrón es un manejo clave debido al peso del fruto y a la producción continua a lo largo del ciclo. Su función no es “enderezar” la planta, sino sostener la estructura definida por la conducción, evitar quiebres de tallos y mantener los frutos fuera del contacto con el suelo o el sustrato.
En sistemas intensivos (invernadero e hidroponía en sustrato), el tutorado es obligatorio; en campo abierto y huerta, aunque puede omitirse, es altamente recomendable cuando se busca calidad y estabilidad del cultivo.
Sistemas de tutorado más utilizados
El sistema de tutorado debe elegirse según el sistema de cultivo y el esquema de conducción:
Campo abierto
Se utilizan comúnmente estacas de madera o varilla colocadas a intervalos, con rafia o hilo agrícola para sostener los tallos principales. Este sistema reduce quiebres por viento y lluvia y mejora la sanidad del fruto.
Huerta
El tutorado suele ser individual, usando palos de madera por planta. Es un sistema sencillo pero efectivo para evitar que el peso del fruto incline o rompa el tallo.
Invernadero e hidroponía en sustrato
En invernadero y cultivo hidropónico en sustrato, el sistema de tutorado más utilizado es el tutorado con rafia agrícola, anclada a la estructura superior del invernadero. Este sistema es especialmente adecuado para pimiento morrón debido al peso del fruto, la producción prolongada y la necesidad de acompañar el crecimiento de la planta durante todo el ciclo.
La rafia agrícola se fija en la parte superior (alambre o estructura del invernadero) y se amarra suavemente al tallo principal —o a cada tallo, cuando la conducción es a dos tallos— permitiendo que la planta crezca de forma vertical y ordenada. A diferencia de tutores rígidos, la rafia permite ajustes progresivos, acompañando el crecimiento sin generar puntos de tensión que provoquen daños en el tallo.
Momento adecuado para colocar el tutorado
El tutorado debe colocarse temprano, cuando la planta aún es joven, para:
- evitar daño radicular posterior
- guiar correctamente los tallos desde el inicio
- prevenir quiebres cuando inicia la carga de fruto
Esperar a que la planta “se caiga” para tutorar suele resultar en daños estructurales difíciles de corregir.
Floración, cuaje y amarre de fruto en pimiento morrón
La floración y el cuaje del pimiento morrón son etapas críticas del cultivo, ya que determinan directamente el número de frutos cosechables y su calidad final. A diferencia de otros cultivos, el pimiento morrón es muy sensible a desequilibrios durante esta fase, por lo que pequeños errores en riego, nutrición o ambiente pueden traducirse en caída de flor o frutos mal formados.
El pimiento produce flores hermafroditas blancas, que aparecen de forma continua conforme la planta crece. Es común encontrar en la misma planta flores abiertas, frutos recién cuajados y frutos en desarrollo, lo que obliga a mantener condiciones estables durante todo el ciclo.
El pimiento morrón no requiere polinización externa obligatoria, ya que sus flores son hermafroditas y pueden autopolinizarse. Sin embargo, para que el cuaje sea efectivo, es necesario cierto movimiento del polen dentro de la flor, el cual normalmente ocurre por acción del viento o la circulación del aire. En campo abierto y malla sombra esto sucede de forma natural, mientras que en invernadero una ventilación adecuada es clave para evitar fallas de cuaje asociadas a ambientes cerrados o con aire estancado.
Factores que influyen en el cuaje del pimiento morrón
El cuaje depende principalmente del equilibrio fisiológico de la planta. Los factores más determinantes son:
- Riego
El pimiento morrón no tolera riegos irregulares durante floración. Déficits hídricos, seguidos de riegos abundantes, provocan estrés y caída de flor. En sistemas con riego localizado o hidroponía, la ventaja es poder mantener una humedad más constante, favoreciendo el amarre del fruto. - Nutrición y conductividad eléctrica (CE)
Una CE demasiado baja suele generar plantas muy vegetativas con flores débiles que no cuajan. Por el contrario, CEs excesivas generan estrés osmótico y aborto floral. Durante floración y cuaje, el manejo debe enfocarse en estabilidad, evitando cambios bruscos en la solución nutritiva. - Temperatura y ambiente
Temperaturas elevadas, especialmente cuando se combinan con noches cálidas, afectan negativamente el cuaje. En invernadero, una ventilación deficiente es una causa común de caída de flor. En campo abierto, los picos de calor o viento también influyen en el amarre. - Exceso vegetativo
Plantas muy frondosas, con crecimiento acelerado, suelen priorizar hojas sobre flor y fruto. Este desbalance es frecuente cuando se combinan riegos abundantes con exceso de nitrógeno.
Amarre y desarrollo inicial del fruto
Cuando el cuaje es exitoso, el fruto inicia su crecimiento rápidamente y la flor se desprende de forma natural. En pimiento morrón, el número de frutos que la planta puede sostener es limitado por el peso final del fruto, por lo que una carga excesiva puede resultar en:
- frutos pequeños
- deformaciones
- retraso en el llenado
En sistemas intensivos, es común realizar ajustes de carga tempranos, eliminando flores o frutos mal formados, para concentrar la energía de la planta en menos frutos, pero de mayor tamaño y calidad.
Diferencias de cuaje según el sistema de cultivo
En campo abierto, el cuaje está más influenciado por el clima, por lo que la estabilidad es menor y las pérdidas de flor pueden ser más frecuentes.
En invernadero y hidroponía, el mayor control del ambiente y del riego permite mejorar el porcentaje de cuaje, siempre que se manejen correctamente ventilación, riego y nutrición.
Cosecha del pimiento morrón: cuándo y cómo realizarla
El momento de la cosecha del pimiento morrón influye directamente en el peso del fruto, su calidad, vida útil y destino final. A diferencia de otros cultivos, el pimiento morrón puede cosecharse en diferentes estados de madurez, y cada uno responde a un objetivo productivo distinto.
Cosecha en verde
La cosecha en verde se realiza cuando el fruto ha alcanzado su tamaño comercial, pero aún no ha iniciado el cambio de color. En este punto, el pimiento presenta paredes firmes y buen peso, aunque no ha desarrollado completamente sus características de color y sabor.
Este tipo de cosecha:
- permite cortes más tempranos
- reduce el tiempo de permanencia del fruto en la planta
- disminuye el riesgo de estrés por sobrecarga
- es común cuando se busca rotación rápida o mercados que prefieren morrón verde
Cosecha en madurez de color
Cuando se busca pimiento rojo, amarillo o naranja, el fruto debe permanecer más tiempo en la planta hasta completar su cambio de coloración. En general, después del estado verde, el fruto requiere 2 a 4 semanas adicionales para alcanzar color completo, dependiendo de la variedad, el clima y el sistema de cultivo.
Durante este periodo:
- el fruto incrementa su contenido de azúcares
- mejora su valor nutricional
- aumenta ligeramente de peso
- pero también exige más a la planta
Por esta razón, la carga de fruto debe manejarse con cuidado para evitar frutos pequeños o plantas debilitadas.
Criterios prácticos para decidir el momento de cosecha
El momento de la cosecha del pimiento morrón debe definirse considerando el sistema de cultivo, el estado de la planta y el objetivo productivo, no solo el color del fruto. En sistemas con mayor control, como invernadero e hidroponía, es posible manejar la cosecha de forma escalonada para mantener una producción estable, combinando cortes de frutos en verde con frutos que se dejan madurar a color. Este manejo evita sobrecargar a la planta en un solo periodo y ayuda a sostener nuevos amarres de forma continua.
En campo abierto y huerta, donde el control es menor, la cosecha suele adaptarse más al ritmo natural del cultivo. La planta tiende a producir por etapas, con periodos de mayor carga seguidos de descansos, por lo que la decisión de cosecha se basa principalmente en el tamaño del fruto, el estado general de la planta y las condiciones climáticas, aceptando mayor variabilidad entre cortes.
Cómo realizar la cosecha
La cosecha debe hacerse de forma manual, utilizando tijeras o cuchillo limpio, cortando el pedúnculo sin dañar el tallo ni los brotes cercanos. Arrancar el fruto puede provocar daños estructurales y afectar la floración posterior.
Cosechas frecuentes y bien realizadas ayudan a:
- reducir estrés por sobrecarga
- estimular nuevos amarres
- mantener frutos de mejor tamaño y calidad
Duración productiva de la planta de pimiento morrón
El pimiento morrón es una planta que puede vivir más de un año, pero no es perenne en términos productivos. Su valor agronómico está en un solo ciclo bien manejado, tanto en huerta como en sistemas comerciales. Entender esto evita pérdidas de tiempo, espacio y manejo innecesario.
Inicio y duración de la producción
Después del trasplante, el pimiento morrón inicia floración generalmente entre las 4 y 6 semanas, y los primeros frutos alcanzan tamaño de cosecha entre las 8 y 10 semanas, cuando se cortan en verde. A partir de ese momento, la planta entra en una fase de producción continua, siempre que se mantenga un buen manejo de riego, nutrición y carga de fruto.
Duración productiva en huerta (autoconsumo)
En huerta, una planta de pimiento morrón produce de forma aceptable durante 3 a 5 meses. Después de ese periodo, aunque la planta puede seguir viva, es normal que:
- disminuya el tamaño de los frutos
- baje la floración efectiva
- aumente la susceptibilidad a plagas y enfermedades
Por esta razón, no se recomienda conservar la planta para la siguiente primavera esperando que vuelva a producir bien. El rebrote suele ser débil y la producción no se recupera. En huerta, lo más eficiente es retirar la planta al finalizar la temporada y establecer un nuevo cultivo.
Duración productiva en invernadero y sistemas comerciales
En invernadero y en hidroponía, el pimiento morrón se maneja como un cultivo de ciclo productivo definido. La producción comercial eficiente suele mantenerse durante 4 a 6 meses, periodo en el que se obtiene la mayor parte del rendimiento y la mejor calidad de fruto.
Aunque la planta puede mantenerse viva más tiempo, no resulta rentable prolongar el ciclo una vez que disminuye el calibre del fruto y se vuelve irregular el amarre. En estos sistemas, el cultivo se sustituye de forma programada, en lugar de intentar “rescatar” plantas agotadas.
Consideración clave sobre su ciclo
El pimiento morrón no entra en reposo productivo ni reinicia su producción año con año como otras plantas. La producción depende de la edad fisiológica de la planta y de su estado general. Una planta vieja no vuelve a producir con la misma fuerza, aunque las condiciones ambientales mejoren.
Manejo postcosecha y almacenamiento del pimiento morrón
El manejo postcosecha del pimiento morrón es clave para conservar la calidad del fruto, prolongar su vida útil y evitar pérdidas después de la cosecha. Aunque el pimiento es un fruto relativamente resistente, un mal manejo inmediato puede provocar deshidratación, ablandamiento o pudriciones, especialmente en climas cálidos.
Manejo inmediato después de la cosecha
Una vez cosechado, el pimiento morrón debe mantenerse a la sombra y en un lugar fresco. La exposición directa al sol o a altas temperaturas después del corte acelera la pérdida de firmeza y reduce su vida útil.
Es importante:
- evitar golpes y presión excesiva
- no lanzar ni apilar en exceso los frutos
- usar recipientes limpios y ventilados
En producción, cosechas frecuentes y bien manejadas ayudan a mantener lotes más uniformes y de mejor calidad.
Diferencias entre pimiento verde y pimiento de color
El estado de madurez influye directamente en la conservación:
- Pimiento verde
Es más firme y tolera mejor la manipulación. Su vida postcosecha suele ser más larga, siempre que se mantenga en condiciones frescas. - Pimiento rojo, amarillo o naranja
Tiene mayor contenido de azúcares y paredes más carnosas, lo que lo hace más sensible al manejo. Requiere mayor cuidado para evitar daños y pudriciones.
Por esta razón, los pimientos de color deben manejarse con mayor precaución desde el momento del corte.
Condiciones de almacenamiento
Para prolongar la vida útil, el pimiento morrón debe almacenarse en:
- temperaturas frescas, idealmente entre 7 y 10 °C
- humedad relativa alta, sin condensación
Temperaturas demasiado bajas pueden causar daños por frío, mientras que temperaturas altas aceleran la deshidratación y el deterioro.
En huerta, donde no siempre se cuenta con refrigeración, el pimiento puede conservarse algunos días en un lugar fresco y ventilado, priorizando el consumo cercano a la cosecha.
Si te gustó esta Guía, te recomendamos consultar nuestras:
Guías de Cultivo de Plantas: Centro de Información








































Usted debe ser conectado para enviar un comentario.