Geomembrana: usos agrícolas y cómo elegir el espesor correcto

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Escrito por: Lic. Mauricio Valencia
Tiempo de lectura de 10 minutos
Agrónomo
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Una fuga en un reservorio no avisa: cuando te das cuenta, el agua ya se fue. Por eso la geomembrana se vuelve una pieza clave en proyectos agrícolas, porque funciona como una barrera impermeable que transforma el terreno en un “contenedor” confiable. En la práctica, esto se traduce en menos pérdidas de agua, riego más eficiente y una inversión mejor protegida, sobre todo cuando el suelo es muy permeable o el proyecto estará expuesto a uso continuo.

En agricultura, la geomembrana se utiliza principalmente para la construcción y revestimiento de estanques y reservorios (como jagüeyes u ollas de agua), donde se busca almacenar agua para riego o captar lluvia sin que se infiltre. También es común en reservorios para acuacultura, porque ayuda a mantener el nivel de agua estable y facilita el manejo del sistema. Otro uso muy frecuente está en canales de riego, ya que al impermeabilizarlos se reducen pérdidas por filtración y se mejora el flujo, algo especialmente útil en suelos arenosos o con alta permeabilidad. Además, se emplea en camas o superficies impermeables cuando se necesita aislar agua o humedad del suelo en proyectos específicos, jardinería técnica o incluso aplicaciones como muros verdes.

Materiales comunes (HDPE/PVC) y diferencias prácticas

En cuanto a materiales, los más comunes son HDPE (PEAD) y PVC, y la elección suele depender del tipo de obra y el nivel de exigencia. La geomembrana de HDPE es conocida por ser más resistente al punzonamiento y al desgaste, lo que la hace muy conveniente en terrenos “duros” o cuando el uso será rudo. Además, ofrece alta resistencia química y buena tolerancia a la exposición solar (dependiendo de la especificación del fabricante), por lo que se usa mucho en reservorios y obras grandes. En este material, las uniones normalmente se realizan por termofusión, es decir, mediante soldadura con equipo especializado para lograr un sellado confiable.

La geomembrana de PVC, por su parte, es más flexible y se adapta con facilidad a curvas, cambios de forma y detalles constructivos, algo útil cuando el proyecto tiene muchas esquinas o geometrías irregulares. Sin embargo, suele requerir más cuidado si permanecerá muy expuesta al sol durante largos periodos, ya que su comportamiento depende del tipo de formulación y condiciones de instalación. Sus uniones pueden realizarse mediante calor o solventes, según el producto y el sistema recomendado por el fabricante.

Como tip práctico: si lo que buscas es máxima durabilidad y resistencia en campo, normalmente la mejor apuesta es HDPE. En cambio, si tu obra tiene muchas curvas, detalles y necesitas que el material se adapte fácilmente a la forma del terreno, entonces vale la pena considerar PVC.

Materiales comunes (HDPE/PVC) y diferencias prácticas

 

Espesor: cuándo conviene más gruesa

El espesor no es “capricho”, es tu seguro contra punzonamientos, desgarres y desgaste.

Cuándo conviene irte más grueso (ej. 1.00 mm)

  • Terreno con piedras, grava residual o raíces difíciles de eliminar.
  • Proyectos de uso rudo o donde habrá tránsito/maniobras durante la obra.
  • Reservorios grandes donde quieres más margen de seguridad a largo plazo.
  • Zonas donde puede haber movimientos del terreno, asentamientos o riesgos mecánicos.

Cuándo puede funcionar un espesor más delgado (ej. 0.30 mm)

  • Canales y obras medianas donde el terreno está bien preparado (limpio, nivelado y protegido).
  • Proyectos donde sí o sí usarás cama de arena y/o geotextil y controlas el riesgo de punzonamiento.

Regla rápida: si el terreno no está perfecto o “te da mala espina”, sube espesor y usa protección. Lo barato sale caro cuando toca vaciar, reparar y volver a llenar.

 

Espesor

 

Preparación del terreno 

Esto evita la mayoría de problemas:

Limpieza total

  • Retira piedras, varillas, raíces, basura y cualquier objeto punzante.

Nivelado y compactación

  • Evita huecos flojos que luego se hunden y crean puntos de tensión.

Cama de arena (cuando aplica)

  • Funciona como “colchón” para suavizar irregularidades.

Geotextil protector

  • Recomendado cuando hay grava residual, terreno agresivo o dudas.
  • Es tu “chaleco antibalas” contra punzonamientos.

 

Preparación del terreno 

 

 

Instalación paso a paso 

1) Antes de empezar (2 checks que te ahorran dolores)

Check A: clima y condiciones

  • No despliegues geomembrana con lluvia/rocío/niebla o viento fuerte (se contamina la zona de soldadura y se vuelve “vela”).
  • Guías de instalación recomiendan no desplegar cuando estás debajo de 0°C o arriba de 40°C (salvo autorización/precauciones del proyecto).
  • Para soldar/juntar, evitan hacerlo con temperaturas extremas (por ejemplo, por debajo de 0°C).

Check B: no “ahorres” en protección

  • Si hay piedra/grava o el terreno es agresivo, la protección (geotextil/cama) es casi más importante que el espesor.

2) Preparación del terreno (paso a paso con tolerancias útiles)

Paso 1. Limpieza total (sin piedad)

  • Retira piedras, raíces, varillas, terrones duros, basura y cualquier punta.
  • Como referencia de obra: se pide que el subrasante esté libre de objetos punzantes y, en especificaciones típicas, se limita tamaño de roca a aprox. 3/8″ (9.5 mm) y se evitan rocas angulares.

Paso 2. Perfilado, nivelado y “suavidad” del subrasante

  • La superficie debe quedar suave, firme y sin cambios bruscos de nivel.
  • Tolerancia típica: deformaciones máximas ~1″ (25 mm). Si hay “hoyos”, se corrigen; no se deben “puentear” con la geomembrana.
  • Si hay grietas por desecación, se recomienda que no excedan 1″ (25 mm).

Paso 3. Compactación (para que no se hunda después)

  • Referencia común de especificación: compactar a mínimo 95% Proctor estándar (según diseño/ingeniería).
  • Importante: el terreno no debe estar con lodo/agua estancada al momento de colocar.

3) Cama de protección (arena/suelo fino) o geotextil

Aquí eliges una de dos (o ambas) según el terreno:

Opción A: cama de material fino (tipo “colchón”)

  • Guías de subrasante sugieren una cama compactada de material fino de 150 mm (15 cm) mínimo cuando hay material grueso o riesgo de punzonamiento.

Opción B: geotextil “cushion” (muy recomendado en grava/piedra)

  • Una referencia usada en obras de estanques: geotextil no tejido de 10 oz/yd² o mayor (~340 g/m²) como capa de protección, o bien una capa de suelo de 6″ (15 cm).
  • Traslapes del geotextil (importante): en especificaciones de instalación, el traslape mínimo sin costura suele estar entre 18″ y 24″ (45 a 60 cm).
  • Colócalo “como tejas” (el paño de arriba cubre al de abajo) para que, si hay flujo de agua o movimiento, no se meta por debajo.

4) Planificación de paños: cómo orientar los rollos (para que no batalles soldando)

Paso 1. Traza el “mapa de paños”

  • Define por dónde pasan los rollos y dónde irán las juntas.
  • En especificaciones de instalación: se coloca el liner paralelo a la pendiente máxima y se recomienda que quede seamado y asegurado al final del día (no dejarlo suelto).

Paso 2. Despliegue de rollos (sin arrastrar)

  • Lo ideal es desplegar con spreader bar o método similar para no raspar ni pellizcar el material.
  • Usa costales con arena como lastre temporal para que no levante el viento.
  • Evita tráfico sobre la geomembrana; si es necesario, solo equipos de baja presión y sin giros bruscos.

Paso 3. “Slack” controlado (ni floja ni como tambor)

  • No “puentes” huecos; la geomembrana debe quedar en contacto con el subrasante, con holgura suficiente para expansión/contracción.

5) Traslapes y uniones: medidas claras (lo que más preguntan)

Traslape mínimo recomendado (antes de soldar)

  • Para fusión (cuña/doble pista): mínimo 4″ (~10 cm) de traslape.
  • Para extrusión: mínimo 6″ (~15 cm) de traslape (da más “cama” para el cordón).

Preparación de la zona de unión (sin esto, aunque “soldes”, fuga)

  • El área debe estar seca y limpia, sin polvo, lodo o humedad.
  • Si se hace extrusión, hay guías que indican lijado superficial para retirar capa oxidada/contaminantes (sin exceder aprox. 10% del espesor).

Reparaciones y parches (medida mínima que sí aguanta)

  • En guías de instalación se indica que una reparación debe quedar traslapada mínimo 3″ (~7.5 cm) alrededor del área a reparar.

6) Pruebas de uniones (para dormir tranquilo)

En obra profesional se usan pruebas no destructivas. Un ejemplo típico:

  • Caja de vacío: mantener vacío de 4-8 psi durante >=10 segundos observando burbujas (fuga).
  • Al mover la caja, se solapan secciones de prueba por >=2″ (~5 cm) para no dejar “huecos” sin revisar.

7) Anclaje perimetral (zanja): medidas típicas y forma correcta

La idea es que el borde no se levante con viento ni se deslice.

Dimensión típica (referencia práctica para estanques)

  • En instalaciones de liners para estanques, se maneja como guía una zanja de 6-12″ de profundidad y 6-12″ de ancho (~15-30 cm x 15-30 cm), ajustando a tamaño del estanque/espesor y condiciones del suelo.

Forma correcta

  • Las esquinas de la zanja deben ser ligeramente redondeadas para no doblar el liner en ángulo vivo.
  • El material de relleno del anclaje debe ser suelo adecuado (sin piedras angulares) y se recomienda rellenar y compactar en dos capas (dos lifts) en especificaciones de obra.

 

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Mantenimiento

  • Inspección visual periódica de juntas, esquinas y puntos de contacto.
  • No arrastrar herramientas u objetos sobre la superficie.
  • Reparaciones con parches compatibles y sellado correcto (no “parches improvisados”).

 

Errores comunes (los que más cuestan)

  • Colocar directo sobre piedra o grava.
  • Instalar sin geotextil cuando el terreno lo pide.
  • Malas uniones: sin termofusión/sellado correcto o con solapes insuficientes.
  • No anclar el perímetro y que el viento “mueva” el material.
  • No revisar el rollo antes de instalar (cortes o daños por manejo/transporte).

 

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Conclusión

Elegir geomembrana no es solo “poner plástico”: es asegurar que tu agua se quede donde debe estar y que tu inversión dure. En agricultura, el espesor correcto depende del uso (reservorio, canal o estanque), la profundidad o columna de agua, el tipo de suelo (si hay piedra o riesgo de punzonamiento), la exposición al sol y la vida útil que esperas. Una buena elección desde el inicio evita fugas, reparaciones y la clásica pérdida de agua que termina saliendo más cara que el material.

Si tu proyecto es ligero y el terreno está bien preparado (limpio, sin piedras y con buena compactación), puede funcionar un espesor más delgado. Pero para reservorios, taludes, suelos rocosos o condiciones más exigentes, lo recomendable es subir el espesor y acompañarlo con una capa de protección para alargar la vida de la geomembrana.

Con gusto te ayudo a elegir la opción ideal y te preparo una cotización con envío. Solo necesito: largo, ancho, profundidad aproximada, tipo de suelo y tu código postal.


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