Escrito por: Ing. Ricardo Hernández Villaseñor
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El cultivo de higos se caracteriza por ser una actividad agrícola relativamente adaptable, ya que la higuera (Ficus carica) es un frutal rústico capaz de desarrollarse en diversas condiciones de suelo y clima. Esta especie destaca por su tolerancia a periodos de sequía y su capacidad de producir frutos de buena calidad con manejos relativamente sencillos, lo que ha favorecido su establecimiento tanto en sistemas productivos comerciales como en huertos familiares.
Para obtener buenos resultados en el la producción de higos, es importante conocer los aspectos básicos relacionados con el manejo del árbol, desde su propagación y establecimiento hasta prácticas como el riego, la nutrición, la poda y el control de malezas y enfermedades. Un manejo adecuado de estos factores permite mantener árboles sanos, mejorar la producción y aprovechar de forma más eficiente el potencial productivo de la higuera.
Origen del Cultivo del Higo
La higuera tiene su centro de origen en Asia Occidental en la región de Siria, iniciando su cultivo, hasta llegar a la cuenca del mar Mediterráneo. Se tiene registro de su cultivo en Francia, España y toda la costa norte del continente africano desde principios del siglo XIII a. C.
Situación mundial.
La producción de higo a nivel mundial es de aproximadamente 1.15 millones de toneladas. Centrada en la zona del mediterráneo y Asia menor, región de mayor consumo. En cuanto a fruta cosechada, Turquía es el mayor productor en el mundo con 305,689 toneladas anuales, representando el 27% del volumen total. El valor del mercado del higo anualmente alcanza los 540 millones de euros, aproximadamente el 80% de este monto es de fruto deshidratado y el resto en fresco.
Situación nacional.
En México la producción en los últimos años ha ido en aumento, reflejándose en el incremento de la superficie destinada a su cultivo, en toneladas cosechadas y en los rendimientos por hectárea. En un lapso no mayor a 9 años se pasó de 815 a 1,194 hectáreas, teniendo un incremento del 46.5%. Durante el 2008 se cosecharon 3,186 toneladas y para 2018 ya eran 7,705. Y en ese mismo periodo de tiempo se observó un incremento sustancial en los rendimientos por Ha. pasando de 3.9 a 6.5 toneladas en promedio, resultado de la experiencia y derivado de la demanda mundial y los precios por este fruto.

La higuera: características de la planta de higo
La higuera (Ficus carica) es un árbol frutal caducifolio perteneciente a la familia Moraceae, originario de la región mediterránea y Asia occidental. Se trata de una especie conocida por su gran capacidad de adaptación a climas cálidos y templados, así como por su rusticidad frente a condiciones de suelo relativamente limitantes. Estas características han permitido que el cultivo de higos se expanda ampliamente en distintas regiones del mundo.
Además de su valor productivo, la higuera es una planta de crecimiento vigoroso y larga vida, capaz de mantenerse productiva durante varias décadas cuando se maneja adecuadamente.
Tamaño y estructura del árbol
La higuera puede alcanzar entre 3 y 10 metros de altura, dependiendo de la variedad, el manejo agronómico y las condiciones de cultivo. Presenta un crecimiento abierto y ramificado, con ramas gruesas y una copa amplia que puede extenderse varios metros.
Esta arquitectura facilita la entrada de luz al interior del árbol, lo que favorece la formación de frutos. Sin embargo, también hace necesario realizar podas periódicas de formación y mantenimiento para controlar el tamaño del árbol y mantener una buena producción.
Sistema radicular
El sistema radicular de la higuera es profundo y muy vigoroso, lo que le permite explorar amplios volúmenes de suelo para obtener agua y nutrientes. Gracias a esta característica, el árbol puede tolerar periodos moderados de sequía, aunque un suministro adecuado de agua mejora notablemente el desarrollo del cultivo y la calidad de los frutos.
En suelos sueltos y bien drenados, las raíces pueden desarrollarse con gran facilidad, mientras que los suelos pesados o con mal drenaje pueden limitar el crecimiento del árbol.
Hojas
Las hojas de la higuera son grandes, ásperas al tacto y presentan una forma característica con lóbulos profundos, generalmente entre tres y cinco. Su color es verde intenso y su superficie amplia permite una alta capacidad fotosintética.
Estas hojas desempeñan un papel fundamental en la producción de azúcares que posteriormente se acumulan en los frutos, influyendo directamente en el sabor y la calidad de los higos.
Fruto
El fruto del higo presenta una particularidad botánica importante: en realidad no es un fruto convencional. Se trata de una estructura denominada sicono, que consiste en un receptáculo carnoso que contiene en su interior numerosas flores diminutas.
Con el desarrollo del fruto, estas flores se transforman en las pequeñas semillas que se perciben al consumir el higo. Dependiendo de la variedad, los frutos pueden variar en tamaño, forma y color, presentando tonalidades que van desde el verde amarillento hasta el morado oscuro.
Longevidad y capacidad productiva
Uno de los aspectos más destacados de la higuera es su longevidad. En condiciones adecuadas de manejo, un árbol puede mantenerse productivo durante 30 a 50 años o incluso más.
La producción anual puede variar según la variedad cultivada, las condiciones climáticas y el manejo del cultivo. Algunas variedades producen una sola cosecha al año, mientras que otras pueden ofrecer dos cosechas: una temprana llamada breva y otra principal de higos.
Requerimientos del cultivo de Higos:
Suelo
La higuera es un cultivo con bajas exigencias en cuanto al tipo de suelo, lo que le permite adaptarse a diferentes condiciones. Puede desarrollarse en suelos salinos, pedregosos, pobres en nutrientes e incluso poco profundos, siempre que no existan problemas de exceso de humedad o mal drenaje, ya que estas condiciones pueden provocar pudriciones en el sistema radicular.
Sin embargo, cuando se establece en suelos profundos, bien drenados, ricos en nutrientes y con buen contenido de calcio, su crecimiento y productividad se ven notablemente favorecidos.
El pH del suelo ideal se encuentra entre 7.5 y 8.5, lo que indica una preferencia por suelos ligeramente alcalinos. Además, la higuera presenta buena tolerancia a la salinidad, soportando conductividades eléctricas de hasta 3.8 mS/cm sin afectar significativamente el rendimiento, pudiendo producir frutos de buena calidad.
De manera similar, el cultivo también muestra tolerancia a aguas de riego con pH alcalino y conductividades eléctricas de hasta 3.8 mS/cm.
Clima ideal
La higuera es un frutal con gran capacidad de adaptación climática, por lo que puede cultivarse en regiones templadas, cálidas e incluso en zonas relativamente secas, siempre que exista disponibilidad de agua mediante riegos de apoyo en los periodos críticos.
Para lograr un desarrollo adecuado del cultivo, las temperaturas óptimas se sitúan entre 15 y 28 °C. Temperaturas superiores a 38 °C, especialmente cuando se combinan con vientos fuertes y secos, pueden provocar caída prematura de frutos.
En cuanto a las bajas temperaturas, el cultivo puede tolerar cierto nivel de frío, pero temperaturas inferiores a -7 °C pueden provocar pérdida de frutos, mientras que temperaturas por debajo de -12 °C pueden causar daños severos e incluso la muerte del árbol.
Por otro lado, ambientes con lluvias frecuentes y alta humedad relativa pueden afectar negativamente la calidad del fruto y favorecer la aparición de enfermedades fúngicas.
Luz solar
La higuera es una especie que requiere alta exposición a la radiación solar para desarrollarse adecuadamente y producir frutos de buena calidad.
El cultivo debe establecerse en zonas con exposición directa al sol durante la mayor parte del día, ya que la luz favorece la formación de azúcares en el fruto, el crecimiento del árbol y la maduración adecuada de los higos. Plantaciones con sombra excesiva o densidades muy altas pueden reducir la producción y afectar la calidad del fruto.
Altitud
La higuera puede cultivarse en un amplio rango de altitudes, generalmente desde zonas cercanas al nivel del mar hasta aproximadamente 1,800 metros sobre el nivel del mar.
Sin embargo, los mejores resultados productivos suelen obtenerse en regiones de clima templado a cálido, donde las temperaturas no presentan extremos prolongados de frío y donde existe suficiente radiación solar durante el ciclo de crecimiento.
Reproducción de la higuera: cómo obtener nuevas plantas
En el cultivo de higos, la reproducción de la higuera es un aspecto fundamental para establecer nuevas plantaciones o renovar árboles existentes. La elección del método de propagación influye directamente en la uniformidad del cultivo, la calidad del fruto y la productividad futura de los árboles.
La higuera puede multiplicarse mediante distintos métodos de propagación. Sin embargo, en la práctica agrícola y en huertos familiares, la reproducción vegetativa es la más utilizada porque permite obtener plantas con las mismas características de la planta madre, manteniendo la calidad del fruto, el vigor y la productividad.
Propagación por esquejes
La propagación por esquejes es el método más sencillo y utilizado para reproducir higueras. Consiste en cortar una sección de rama madura de una planta sana y estimular su enraizamiento para formar una nueva planta.
Los esquejes de higo suelen tomarse durante el periodo de reposo vegetativo, generalmente a finales del invierno o comienzos de la primavera. Se seleccionan ramas leñosas de aproximadamente 20 a 30 cm de longitud y entre 1 y 2 cm de diámetro, procurando que tengan varias yemas bien formadas.
Una vez cortados, los esquejes pueden colocarse directamente en sustratos bien drenados o en suelo suelto y húmedo. Con condiciones adecuadas de humedad y temperatura, las raíces comienzan a desarrollarse en pocas semanas, dando origen a una nueva planta genéticamente idéntica a la planta madre.
Propagación por acodo
El acodo es otro método de reproducción vegetativa que aprovecha la capacidad natural de las ramas de la higuera para generar raíces cuando entran en contacto con el suelo.
Este método consiste en doblar una rama flexible hacia el suelo y cubrir parcialmente una sección con tierra, dejando la punta expuesta. Con el paso del tiempo, la parte enterrada desarrolla raíces y posteriormente puede separarse de la planta madre para formar un nuevo árbol.
Aunque es un método eficaz, se utiliza con menor frecuencia que los esquejes porque requiere más espacio y tiempo para obtener nuevas plantas.
Propagación por injerto
El injerto se utiliza principalmente cuando se desea cambiar de variedad o mejorar ciertas características del árbol, como su adaptación a determinadas condiciones de suelo o su resistencia a problemas específicos.
Este procedimiento consiste en unir una yema o sección de una variedad productiva con un patrón o portainjerto previamente establecido. Una vez que ambos tejidos se fusionan, la nueva planta continúa su desarrollo combinando las características del portainjerto y de la variedad injertada.
En el cultivo de higos este método se emplea menos que en otros frutales, ya que la propagación por esquejes suele ser suficiente para obtener plantas uniformes.
Propagación por semilla
La propagación por semilla es otro método mediante el cual pueden obtenerse nuevas plantas de higuera. Para ello se utilizan semillas de higo provenientes de frutos completamente maduros, las cuales se extraen del interior del higo, se lavan para retirar restos de pulpa y posteriormente se dejan secar ligeramente antes de la siembra.
En condiciones adecuadas de temperatura (20–25 °C) y humedad, la germinación suele ocurrir en un periodo aproximado de 2 a 6 semanas. Durante esta etapa es importante mantener buena iluminación y ventilación para evitar problemas de hongos en las plántulas.
Las plantas obtenidas por semilla presentan variabilidad genética, por lo que este método se utiliza principalmente en programas de selección y mejoramiento de variedades, aunque también puede emplearse para la obtención de portainjertos o para estudios de adaptación del cultivo.
Marco de plantación del higo
Para el establecimiento de una huerta hay dos maneras de realizar la plantación, de forma extensiva, utilizando marcos de plantación amplios de 8 x 8 o 10 x 10 m, hasta de 15 x 15 m, sistemas tradicionales que se han quedado en desuso por los altos costos en el manejo del cultivo y la baja eficiencia en el uso de los recursos, haciendo cada vez más inviable su aplicación.
El segundo sistema de producción es de tipo intensivo, con un mayor número de plantas por hectárea, disminuyendo el espacio entre árboles y el ancho de los pasillos. Es un método de producción más eficiente, al conceder precocidad a la cosecha, obtención de fruta de mayor calidad, rendimientos más elevados y al mantener a la planta con un porte menor, hay un ahorro considerable en la mano de obra.
Los marcos de plantación actuales tienen la tendencia a incrementar el número de árboles por hectárea, pasando de 156 árboles con un marco de siembra de 8 x 8 m, hasta llegar a establecer sistemas con 666 árboles por hectárea o aún más densos con 2,500 árboles por hectárea con un marco de 4 x 1 m.
En sistemas hidropónicos para producción de higo, aún en evaluación, se proponen marcos de plantación de 1.6 x 0.6 m, alcanzando hasta 10,375 plantas por hectárea. Este tipo de sistema permite tener plantas de menor tamaño, simplificando su manejo y cosecha, sin olvidar que la nutrición juega un papel muy importante para hacer viable un modelo de este tipo.
En resumen, ambos sistemas (suelo e hidroponía) permiten tener una mayor cantidad de árboles por unidad de superficie, reduciendo los kilogramos por árbol, pero incrementando sustancialmente los kilogramos obtenidos por hectárea.
Nutrición de la higuera
La nutrición de la higuera es uno de los aspectos más importantes para lograr un buen desarrollo del árbol y una producción adecuada de frutos. Sin embargo, también es uno de los manejos más variables dentro del cultivo de higos, ya que las necesidades de fertilización dependen de diversos factores como el tipo de suelo, la calidad del agua de riego, la edad del árbol y el sistema de manejo del cultivo.
Por esta razón, antes de establecer un programa de fertilización es recomendable realizar análisis de suelo, agua y análisis foliar, ya que estos estudios permiten conocer con mayor precisión la disponibilidad de nutrientes y ajustar las dosis necesarias para evitar deficiencias o desequilibrios nutricionales.
Aun así, es posible establecer algunas recomendaciones generales basadas en las necesidades nutricionales del cultivo.
Nutrientes más importantes en la higuera
Entre los nutrientes más importantes para el desarrollo de la higuera se encuentran:
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Nitrógeno (N): favorece el crecimiento vegetativo, la formación de brotes y el desarrollo de hojas.
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Fósforo (P): contribuye al desarrollo del sistema radicular y al establecimiento del árbol.
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Potasio (K): participa en la formación y calidad de los frutos, influyendo en su tamaño y contenido de azúcares.
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Calcio (Ca): fortalece los tejidos de la planta y mejora la firmeza del fruto.
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Magnesio (Mg): participa en la fotosíntesis al formar parte de la molécula de clorofila.
También es importante considerar algunos micronutrientes, como hierro, zinc, manganeso y boro, que intervienen en distintos procesos metabólicos del árbol y pueden influir en el crecimiento y la producción.
Fertilización al establecimiento del cultivo
Al momento del trasplante se recomienda realizar una fertilización de fondo, incorporando materia orgánica al suelo. Esta puede aplicarse en forma de estiércol seco o composta, en una dosis aproximada de 1.5 a 2.5 kg por árbol.
La materia orgánica mejora la estructura del suelo, favorece la retención de humedad y contribuye a la disponibilidad gradual de nutrientes.
Además, la incorporación de materia orgánica puede repetirse dos veces por año, aplicando entre 2.5 y 3 kg por metro cuadrado, lo cual puede emplearse tanto en sistemas de producción orgánicos como convencionales.
Manejo nutricional en sistemas orgánicos
Cuando el manejo del cultivo se realiza bajo un esquema orgánico, además de la incorporación de materia orgánica es posible complementar la nutrición de la planta mediante aplicaciones líquidas como:
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Humus líquido: 200 ml por cada 20 L de agua.
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Extractos de algas líquidas: 200 ml por cada 20 L de agua.
Estos productos aportan nutrientes y compuestos bioestimulantes que favorecen el desarrollo radicular y el crecimiento de la planta.
Fertilización mediante fertirriego
En sistemas donde se cuenta con riego por goteo, la fertilización puede realizarse mediante fertirriego, lo que permite aplicar los nutrientes disueltos en el agua de riego y distribuirlos de manera uniforme en la zona radicular.
Durante el primer año de desarrollo, la higuera puede requerir aproximadamente las siguientes cantidades de nutrientes por hectárea, las cuales se aplican fraccionadas a lo largo del ciclo de crecimiento:
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13 kg de Nitrógeno/ha, que pueden aportarse mediante nitrato de calcio (aproximadamente 77 kg).
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18 kg de Fósforo/ha, aportados mediante fosfato monoamónico (aproximadamente 70 kg).
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18 kg de Potasio/ha, aportados mediante sulfato de potasio (aproximadamente 40 kg).
En árboles en producción las necesidades nutricionales pueden aumentar, por lo que las dosis deben ajustarse de acuerdo con el desarrollo del cultivo y los resultados de análisis de suelo y planta.
Consideraciones sobre la fertilización
Un manejo equilibrado de la nutrición es fundamental para evitar problemas en el cultivo. Por ejemplo, excesos de nitrógeno pueden provocar un crecimiento vegetativo excesivo, lo que favorece el desarrollo de ramas y hojas pero puede reducir la producción y la calidad de los frutos.
Por esta razón, es importante mantener un equilibrio entre los nutrientes, realizar aplicaciones fraccionadas durante el ciclo del cultivo y ajustar las dosis conforme al desarrollo del árbol y las condiciones del suelo.
Riego en el cultivo del higo
La higuera es un frutal conocido por su alta tolerancia a periodos de sequía, lo que le permite desarrollarse en regiones con disponibilidad limitada de agua. Sin embargo, dentro del cultivo de higos, un manejo adecuado del riego puede mejorar significativamente el crecimiento del árbol, la formación de frutos y los rendimientos del cultivo.
A pesar de su rusticidad, la higuera es muy sensible al exceso de agua. Los suelos saturados o con mal drenaje pueden provocar pudriciones en el sistema radicular, debilitando el árbol e incluso causando su muerte. Por esta razón, el manejo del riego debe enfocarse en aportar agua de forma moderada y bien distribuida, evitando encharcamientos.
Sistema de riego recomendado
La producción de higo y breva suele manejarse bajo agricultura de temporal, aprovechando principalmente la temporada de lluvias. Sin embargo, cuando se busca incrementar los rendimientos o estabilizar la producción, es recomendable implementar sistemas de riego complementario.
El riego por goteo es uno de los métodos más utilizados en el cultivo de la higuera, ya que permite aplicar el agua de forma localizada y eficiente directamente en la zona radicular. Este sistema también facilita la aplicación conjunta de nutrientes mediante fertirriego.
Debido a que la higuera desarrolla un sistema radicular relativamente superficial, el riego por goteo permite un mejor aprovechamiento del agua y reduce las pérdidas por evaporación o escurrimiento.
Requerimientos de agua del cultivo
Los requerimientos hídricos de la higuera se estiman entre 600 y 700 mm de agua al año, lo que equivale aproximadamente a 275 litros de agua por metro cuadrado.
Cuando el agua se aplica mediante sistemas de riego por goteo, es posible mejorar considerablemente la eficiencia del riego, logrando ahorros de hasta 40 % del volumen de agua, lo que representa una reducción aproximada de 110 litros por m² al año.
Este volumen total de agua debe distribuirse a lo largo del año de acuerdo con las necesidades del cultivo, evitando periodos prolongados de sequía en las etapas de mayor demanda.
Etapas críticas de riego
Dentro del ciclo productivo de la higuera existen momentos en los que el suministro de agua resulta especialmente importante.
Las principales etapas críticas son:
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Inicio de la primavera, durante la brotación y el desarrollo vegetativo, cuando el árbol necesita energía para formar nuevos brotes y preparar la producción.
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Periodo de desarrollo del fruto durante el verano, etapa en la que el agua influye directamente en el crecimiento y la calidad de los higos.
Durante estas fases, la aplicación de riegos oportunos puede ayudar a fortalecer el árbol y mejorar la producción.
Consideraciones para el manejo del riego
El manejo del riego debe ajustarse a factores como tipo de suelo, condiciones climáticas y edad del árbol. En general, los árboles jóvenes requieren riegos más frecuentes para favorecer el establecimiento del sistema radicular, mientras que los árboles adultos toleran periodos más largos entre riegos.
Un manejo adecuado del agua permite mantener un equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción de frutos, evitando problemas asociados tanto al déficit como al exceso de humedad en el suelo.
Manejo de malezas en la producción del higo
El manejo de malezas es una práctica importante dentro del cultivo de higos, especialmente durante las primeras etapas de desarrollo del árbol. Las malezas compiten con la higuera por agua, nutrientes, luz y espacio, lo que puede afectar el crecimiento del árbol joven y disminuir la eficiencia del manejo nutricional y del riego.
Durante los primeros años del cultivo, cuando el sistema radicular de la higuera aún se encuentra en desarrollo, es recomendable mantener una zona libre de malezas alrededor del tronco, ya que en esta etapa el árbol es más susceptible a la competencia por recursos.
Control manual y mecánico
El control manual o mecánico es uno de los métodos más utilizados, especialmente en huertos pequeños o en sistemas de producción orgánica. Este manejo consiste en eliminar las malezas mediante escarda manual o con herramientas agrícolas, procurando no dañar las raíces superficiales del árbol.
Las labores de deshierbe suelen realizarse de forma periódica durante la temporada de crecimiento, evitando que las malezas alcancen un desarrollo avanzado que dificulte su eliminación.
Uso de acolchados o mulching
Otra práctica común para el control de malezas es el uso de acolchados o mulching, que consiste en cubrir la superficie del suelo alrededor del árbol con materiales orgánicos o sintéticos.
Entre los materiales que pueden utilizarse se encuentran:
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paja o rastrojo
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restos de poda triturados
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corteza o viruta de madera
Además de reducir la aparición de malezas, los acolchados ayudan a conservar la humedad del suelo, mejorar su estructura y disminuir las fluctuaciones de temperatura en la zona radicular.
Control químico
En plantaciones comerciales también puede recurrirse al control químico mediante herbicidas, aplicados de manera dirigida para evitar el contacto con el tronco o las hojas del árbol.
Este tipo de manejo debe realizarse con precaución y siguiendo siempre las recomendaciones técnicas y las indicaciones de seguridad de los productos utilizados, procurando evitar aplicaciones excesivas que puedan afectar la salud del suelo o del cultivo.
Manejo integrado de malezas
En muchos sistemas productivos se emplea un manejo integrado de malezas, combinando diferentes estrategias como el control manual, el uso de acolchados y, cuando es necesario, aplicaciones puntuales de herbicidas.
Este enfoque permite mantener la población de malezas bajo control sin generar un impacto excesivo en el suelo ni en el equilibrio del sistema productivo, contribuyendo a un manejo más eficiente y sostenible del cultivo.
Control de Plagas y Enfermedades del Higo
La higuera puede ser considerada un cultivo completamente rústico, ya que con una demanda baja de agua y bajos requerimientos de nutrientes, se desarrolla bien en suelos pobres. Lo mismo le sucede con las plagas y enfermedades, no se tiene reporte de mayores problemas, por lo tanto el manejo es sencillo, siendo considerado un cultivo que se ajusta bien a la producción orgánica.
A continuación, expondremos algunas de ellas:
Plagas del Higo
Ácaros
Es una plaga habitual en el cultivo de higo, pero no se tiene reporte de daños considerables que generen pérdidas económicas. Su peligro radica en que son vectores capaces de transmitir el virus del mosaico de higuera. El control se realiza con insecticidas a base de azufre, compuesto utilizado frecuentemente en agricultura orgánica.
Barrenador de las ramas
Insecto que ataca ramas débiles o fracturadas por la acción del viento o algún otro daño mecánico, debilitando las ramas hasta secarlas, esto en caso de ser una planta débil acelera su muerte. La forma más efectiva de controlar a esta plaga es podando ramas secas o dañadas y quemarlas lo antes posible. De forma preventiva se recomienda la aplicación de insecticidas a base de extracto de plantas para confundirlos y a su vez ahuyentarlos.
Conchuelas
Son pequeños insectos chupadores que se alimentan de la savia de las plantas (ramas y hojas). Su ataque no llega a generar grandes complicaciones, pero el problema viene después, ya que sus excretas son ricas en azúcares, funcionando como medio de cultivo para hongos. Este problema se conoce como fumagina o negrilla, cubriendo toda la hoja y evitando así la fotosíntesis normal, causando un debilitamiento de la planta. El control se ve limitado por el caparazón duro que los cubre, pero con ayuda de insecticidas sistémicos y aceites minerales en estadios joven de desarrollo de la plaga se han tenido buenos resultados.
Pájaros
Las aves pueden ser consideradas la principal plaga de las higueras, picotean los frutos reduciendo fuertemente la cantidad y calidad de estos. Para ahuyentarlos puede hacerse uso de cintas reflejantes o bien de malla anti pájaros, cubriendo cada uno de los árboles o haciendo una especie de casa sombra.
Enfermedades del Higo
Mosaico de la higuera
Es una de las enfermedades más comunes en el cultivo del higo. Se manifiesta principalmente con manchas amarillas irregulares en las hojas, deformaciones foliares y reducción del crecimiento del árbol. Esta enfermedad se transmite principalmente por ácaros o por material vegetal infectado. No existe un tratamiento curativo, por lo que la mejor estrategia de manejo consiste en utilizar plantas sanas para el establecimiento de la huerta y controlar los ácaros vectores.
Roya de la higuera
Enfermedad causada por el hongo Cerotelium fici, que afecta principalmente a las hojas. Se caracteriza por la aparición de manchas amarillas en la parte superior de la hoja y pústulas de color anaranjado o marrón en el envés. Cuando el ataque es severo puede provocar defoliación prematura, debilitando el árbol y reduciendo la producción. Su manejo consiste en mejorar la ventilación del cultivo, eliminar hojas infectadas y realizar aplicaciones preventivas de fungicidas.
Antracnosis
Enfermedad fúngica causada por especies del género Colletotrichum, que puede afectar frutos, brotes jóvenes y ramas tiernas. Se manifiesta mediante manchas oscuras y hundidas en los frutos, las cuales pueden avanzar hasta provocar pudriciones. Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia en ambientes húmedos o durante periodos de lluvia prolongados. El manejo incluye eliminar frutos infectados, mejorar la ventilación de la plantación y realizar aplicaciones preventivas de fungicidas.
Pudrición de raíz
Problema ocasionado por diferentes hongos del suelo, principalmente del género Phytophthora, que se presenta en suelos con mal drenaje o con exceso de riego. Los árboles afectados muestran amarillamiento de hojas, debilitamiento general y muerte regresiva de ramas. Al examinar las raíces se observa tejido oscuro y en descomposición. La mejor forma de prevenir esta enfermedad es establecer el cultivo en suelos bien drenados y evitar el encharcamiento.
Te recomendamos consultar nuestra Guía Métodos de control fitosanitario del Cultivo: Prevención para evitar estos problemas.
Cosecha del higo
La cosecha del higo debe realizarse cuando el fruto alcanza su punto óptimo de madurez, ya que después de ser recolectado no continúa madurando de forma significativa. Por esta razón, es importante identificar correctamente las señales que indican que el fruto está listo para su consumo o comercialización.
El momento de cosecha puede variar según la variedad, el clima y el manejo del cultivo, pero generalmente ocurre entre finales de primavera y verano, dependiendo del tipo de producción de brevas o higos.
Cosecha para autoconsumo
En huertos familiares o plantaciones pequeñas destinadas al autoconsumo, la cosecha puede realizarse cuando el fruto se encuentra completamente maduro, ya que se consumirá en poco tiempo.
Los principales indicadores de madurez son:
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Cambio de color del fruto, dependiendo de la variedad (verde, amarillo, morado o negro).
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Textura suave al tacto.
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Ligero ablandamiento del cuello del fruto, provocando que el higo se incline hacia abajo.
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Mayor contenido de azúcares y aroma característico.
En este tipo de cosecha los frutos pueden recolectarse uno por uno conforme van madurando, lo que permite obtener higos con máxima calidad y sabor.
Cosecha a nivel comercial
En producción comercial el manejo de la cosecha suele ser más cuidadoso, ya que los frutos deben resistir transporte, manejo y comercialización.
Por esta razón, los higos se recolectan cuando están casi maduros pero aún firmes, evitando que se dañen durante la manipulación.
La cosecha generalmente se realiza:
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de forma manual, cortando el fruto o desprendiéndolo con cuidado
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en varias pasadas, ya que los frutos no maduran al mismo tiempo
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colocando los frutos en contenedores poco profundos para evitar daños
En plantaciones comerciales la cosecha puede realizarse cada 2 o 3 días durante la temporada productiva, dependiendo de la velocidad de maduración de los frutos.
Conclusión
El cultivo de higos es una alternativa interesante tanto para huertos familiares como para proyectos productivos, gracias a la rusticidad y capacidad de adaptación de la higuera a diferentes condiciones de clima y suelo. Se trata de un frutal que, con un manejo adecuado del establecimiento, la poda, el riego y la nutrición, puede mantenerse productivo durante muchos años y ofrecer cosechas de buena calidad.
Comprender las características de la planta, los métodos de reproducción y los requerimientos básicos del cultivo permite tomar mejores decisiones al momento de establecer una plantación o manejar árboles ya existentes. Además, elegir variedades adecuadas y aplicar prácticas de manejo correctas ayuda a mejorar tanto el rendimiento como la calidad de los frutos.
Ya sea para consumo familiar, producción comercial o diversificación de cultivos, la higuera representa una especie de gran valor agrícola y alimentario. Con el conocimiento adecuado y un manejo cuidadoso, es posible aprovechar al máximo el potencial productivo de este cultivo.
Si te gustó este artículo, te recomendamos consultar nuestras:
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JORGE PAEZ ZAVALA –
muchas gracias por la informacion
Hydro Environment –
Hola Jorge, buenos días. Nos alegra saber que nuestra guía de cultivo te fue útil. Te compartimos el enlace a nuestra página, donde podrás encontrar mucha más información:
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Saludos. 🙂
Valente solano –
hoy hydro mis arboles estan en terrenos muy pedregosos y de ladera y no se an desarrollado bien que me recomiendas ya llevo 5 anos y no e cosechado.. la neta
Hydro Environment –
Buen día Valente. En este tipo de terrenos, la erosión es un problema muy común. Para mejorar la estructura del suelo y sus propiedades físicas, biológicas y químicas, se recomienda incorporar abonos orgánicos como humus de lombriz, guano de murciélago, extractos de algas marinas, entre otros. Además de prevenir la pérdida de suelo por erosión, estarás aportando nutrientes muy valiosos para el desarrollo de los árboles.
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Vida productiva comercial
Perspectivas de mercado a mediano y largo plazo
Valor promedio actual por tonelada en campo
Hydro Environment –
Buenos días Oscar. Lamentamos no poder ayudarte con la información que nos solicitas. Agradecemos tu comprensión. ¡Saludos y que tengas un excelente día! 🙂
ANTONIO AGUSTIN VELAZQUEZ CAUDILLO –
ESTAMOS POR INICIAR LA PLANTACION DE HIGUERA Y NECESITAMOS INFORMACION SOBRE LA ADAPTACION DE LAS HIGUERAS EN TERRENOS ARCILLOSOS (BARRIAL PROFUNDO) EN EL VALLE DEL YAQUI SONORA. SALUDOS CORDIALES.
Hydro Environment –
Hola Antonio, buenos días. Una disculpa de antemano, pero no contamos con la información que nos solicitas. Saludos y excelente día. 🙂
José Guadalupe –
Los frutos de mis higueras no maduran, brotan bien los frutos pero nunca alcanzan la madurez, al abrir el producto dañado encontré unas larvas blancas que creo son la causa del problema. Cuál es el tratamiento o la solución? Ya son varios años que no pruebo un fruto maduro. Por su atención gracias.
Hydro Environment –
Hola José, buenos días. Para brindarte más información, envíanos un mensaje por WhatsApp al 56 36 07 07 59. Saludos. 🙂