Escrito por: Ing. Ricardo Hernández Villaseñor
Tiempo de lectura de 18 minutos


Qué debes saber antes de cultivar chícharo en campo, huerto o hidroponía
El chícharo (Pisum sativum) es una leguminosa originaria de la región del Mediterráneo y Asia occidental, donde ha sido cultivada durante miles de años como fuente importante de alimento. Con el tiempo se ha adaptado a numerosos sistemas agrícolas y hoy se produce tanto en campo abierto como en huertos familiares e incluso en sistemas hidropónicos, gracias a su ciclo relativamente corto y a su manejo agronómico sencillo.
Aunque se considera un cultivo relativamente fácil, comprender algunas de sus características es clave para obtener buenos resultados.
Es un cultivo de clima fresco
El chícharo se desarrolla mejor en temperaturas templadas a frescas. Cuando el clima se vuelve demasiado cálido, el crecimiento de la planta puede reducirse y la producción de vainas disminuye.
Por esta razón, en muchas regiones se siembra:
-
a finales de invierno o inicio de primavera
-
en otoño en climas templados
-
evitando los periodos de calor intenso
La mayoría de las variedades tienen crecimiento trepador
El chícharo presenta tallos delgados con zarcillos, estructuras que le permiten sujetarse a otras plantas o a soportes cercanos.
Dependiendo de la variedad, las plantas pueden crecer:
-
de forma compacta (variedades enanas)
-
semi-trepadoras (60–90 cm de altura)
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trepadoras (hasta 1–2 m)
Por esta razón, el uso de tutores o mallas suele mejorar el desarrollo del cultivo y facilita la cosecha.
Es una leguminosa que ayuda a mejorar el suelo
El chícharo tiene la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico gracias a su asociación con bacterias del género Rhizobium. Estas bacterias viven en las raíces y ayudan a transformar el nitrógeno del aire en nutrientes que la planta puede utilizar.
Esto tiene dos implicaciones importantes:
-
el cultivo requiere menos fertilización nitrogenada
-
puede mejorar parcialmente la fertilidad del suelo para cultivos posteriores
Por esta razón, el chícharo se utiliza con frecuencia dentro de rotaciones agrícolas y huertos diversificados.
Puede cultivarse también en hidroponía
Aunque tradicionalmente se cultiva en suelo, el chícharo también puede desarrollarse en sistemas hidropónicos, especialmente en cultivos con sustrato o sistemas verticales con soporte.
En estos sistemas es importante considerar que:
-
las plantas suelen crecer más vigorosas
-
el tutoreo se vuelve casi indispensable
-
el manejo del riego y la solución nutritiva debe ser constante
Esto permite aprovechar mejor el espacio y facilita el manejo del cultivo en huertos urbanos o producción intensiva.

Cómo es la planta de chícharo: estructura, crecimiento y desarrollo
El chícharo, es una planta herbácea anual perteneciente a la familia de las leguminosas (Fabaceae). Su ciclo de cultivo es relativamente corto y puede variar entre 60 y 90 días, dependiendo de la variedad y de las condiciones ambientales. Durante este tiempo la planta desarrolla tallos, hojas, flores y posteriormente las vainas que contienen los granos comestibles.
Crecimiento de la planta
La planta de chícharo presenta tallos delgados y poco rígidos, por lo que muchas variedades desarrollan un crecimiento trepador o semi-trepador. En lugar de sostenerse por sí sola, la planta utiliza zarcillos, que son estructuras filamentosas que se enrollan alrededor de soportes cercanos para mantenerse erguida.
Dependiendo de la variedad, las plantas pueden alcanzar aproximadamente 30 cm hasta más de 1 m de altura. Las variedades más compactas suelen mantenerse bajas, mientras que las variedades de crecimiento trepador pueden requerir tutores o mallas de soporte para desarrollarse adecuadamente.
Hojas y flores
Las hojas del chícharo están formadas por folíolos ovalados de color verde claro a verde intenso, que participan en la fotosíntesis y en el crecimiento de la planta. En la parte terminal de muchas hojas se desarrollan los zarcillos característicos del cultivo.
Las flores aparecen generalmente entre 30 y 50 días después de la siembra, dependiendo de la temperatura y de la variedad cultivada. Son flores pequeñas, generalmente blancas o ligeramente rosadas, que posteriormente darán origen a las vainas.
Formación de vainas y semillas
Después de la polinización de las flores, la planta comienza a formar las vainas o ejotes, estructuras alargadas donde se desarrollan las semillas conocidas como chícharos. Cada vaina puede contener normalmente entre 5 y 10 semillas, dependiendo de la variedad y del manejo del cultivo.
Las vainas se desarrollan rápidamente y alcanzan su tamaño comercial en pocas semanas, momento en el cual se realiza la cosecha para consumo fresco o procesamiento.
Temperatura, luz y clima al cultivar chícharo
El chícharo, es un cultivo que se adapta mejor a climas templados y frescos. Aunque puede cultivarse en diferentes regiones, su desarrollo y productividad dependen en gran medida de las condiciones ambientales durante el ciclo del cultivo.
Temperatura
El chícharo se desarrolla mejor en temperaturas moderadas. La temperatura óptima de crecimiento suele encontrarse entre 13 °C y 20 °C, condiciones que favorecen el desarrollo vegetativo y la formación de vainas.
Cuando las temperaturas superan aproximadamente 25 °C, el cultivo puede verse afectado, ya que el calor acelera el ciclo de la planta y reduce la producción de vainas. Por esta razón, en muchas regiones el chícharo se cultiva a finales de invierno, en primavera temprana o durante otoño, dependiendo del clima local.
Luz solar
El chícharo requiere buena exposición a la luz solar para desarrollarse correctamente. Lo ideal es que el cultivo reciba entre 6 y 8 horas de luz directa al día, lo que permite un crecimiento adecuado de la planta y una mejor producción de flores y vainas.
Aunque puede tolerar ligeras sombras en algunas etapas, una baja disponibilidad de luz puede provocar plantas más débiles y menor formación de vainas.
Humedad
El cultivo de chícharo se desarrolla mejor en ambientes con humedad moderada, siempre que exista buena ventilación entre las plantas. Un exceso de humedad combinado con baja circulación de aire puede favorecer la aparición de enfermedades fúngicas, especialmente en cultivos densos.
Por esta razón, el manejo adecuado de la densidad de siembra y la ventilación del cultivo ayuda a reducir problemas sanitarios.
Tipo de suelo
El chícharo se desarrolla mejor en suelos sueltos, bien drenados y con buena aireación, que permitan el desarrollo adecuado de las raíces. Los suelos francos o franco-arenosos suelen ser los más adecuados para este cultivo.
En suelos muy pesados o con mal drenaje pueden presentarse problemas de encharcamiento y pudrición de raíces, lo que afecta el crecimiento de las plantas. El cultivo generalmente se adapta mejor a suelos con pH ligeramente ácido a neutro, entre 6.0 y 7.0.
Clima y adaptación del cultivo
En general, el chícharo es un cultivo bien adaptado a regiones de clima templado o templado-frío. Tolera relativamente bien las temperaturas frescas y puede soportar heladas ligeras en etapas tempranas de desarrollo, aunque heladas intensas pueden dañar las flores y reducir la producción.
Estas características hacen que el chícharo sea un cultivo frecuente en temporadas frescas, tanto en producción agrícola como en huertos familiares.
Reproducción del chícharo y métodos de siembra
El chícharo es un cultivo que normalmente se establece directamente a partir de semilla apta para siembra. A diferencia de otras hortalizas, no suele requerir semilleros ni trasplantes, porque la semilla germina con facilidad y la planta se adapta mejor cuando crece desde el inicio en su lugar definitivo.
Lo más recomendable es hacer siembra directa en el terreno o en el sistema de cultivo donde se va a desarrollar la planta. Esto permite que las raíces se establezcan bien desde el inicio y evita el estrés que puede generar el trasplante.
Siembra directa
En la mayoría de los casos el chícharo se siembra directamente en el suelo o en el sustrato, colocando la semilla a una profundidad aproximada de 3 a 5 cm. Esta profundidad es suficiente para proteger la semilla y mantener la humedad necesaria para la germinación.
Algo que muchos productores hacen es sembrar varias semillas seguidas en la misma línea, porque el chícharo tolera bastante bien las siembras densas. Esto también ayuda a que las plantas se sostengan entre sí cuando empiezan a crecer.
La germinación suele ocurrir entre 7 y 10 días después de la siembra, dependiendo principalmente de la temperatura y de la humedad del suelo.
Distancia de siembra del chícharo
Aquí hay diferentes formas de manejar el cultivo, pero en términos generales puedes trabajar con las siguientes referencias:
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Entre plantas: 5 a 10 cm
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Entre surcos: 50 a 70 cm
Si el cultivo va a llevar tutoreo o malla tutora, muchas veces se manejan hileras un poco más ordenadas para facilitar el crecimiento vertical y la cosecha.
Siembra en huertos pequeños
Cuando se cultiva en huertos o espacios reducidos, una práctica muy común es sembrar en hileras cercanas a una malla o estructura de soporte. Esto permite que la planta aproveche su crecimiento trepador y facilita el manejo del cultivo.
En estos casos, lo que se recomienda es dejar unos 8–10 cm entre semillas, lo que permite que las plantas crezcan sin competir demasiado pero manteniendo buena densidad.
Siembra en sistemas hidropónicos
Para cultivar chícharo en hidroponía, normalmente se inicia la germinación en cubos de sustrato como el foami agrícola o contenedores pequeños, utilizando materiales como polvillo de coco, perlita o mezclas ligeras para germinación.
Una vez que las plántulas desarrollan sus primeras hojas verdaderas, se colocan en el sistema de cultivo donde continuarán su desarrollo. En estos sistemas es importante considerar que las plantas suelen crecer más vigorosas, por lo que el uso de tutores o mallas verticales casi siempre es necesario.
Cultivo de chícharo en campo y en huerto: preparación del suelo y riego
El chícharo es un cultivo bastante adaptable y puede producir bien tanto en parcelas agrícolas como en huertos pequeños, pero el manejo cambia un poco dependiendo del espacio y del objetivo de producción. Cuando se prepara bien el suelo desde el inicio y se maneja correctamente el riego, el cultivo se establece rápido y crece con buena vigorosidad.
Cultivar chícharo en campo
En cultivo de campo, lo primero que recomiendo es preparar bien el suelo antes de la siembra. El chícharo responde mucho mejor cuando el terreno está suelto, aireado y con buen drenaje, por lo que conviene hacer un barbecho ligero o una labor de aflojamiento del suelo para eliminar compactaciones.
En producción de campo normalmente se trabaja con surcos o camas de cultivo, lo que facilita el drenaje y el manejo del riego. En la práctica, una configuración que suele funcionar bien es:
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Distancia entre plantas: 5 a 10 cm
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Distancia entre surcos: 50 a 70 cm
El chícharo se puede sembrar relativamente denso, ya que las plantas crecen más hacia arriba que hacia los lados. En muchas parcelas incluso se deja que las plantas se sostengan entre sí, aunque en variedades semi-trepadoras o trepadoras el uso de malla o tutor puede mejorar la ventilación del cultivo y facilitar la cosecha.
Cultivo de chícharo en huerto
En huertos familiares o espacios pequeños el manejo suele ser un poco más ordenado, principalmente porque se busca aprovechar mejor el espacio disponible. Aquí yo recomiendo sembrar el chícharo cerca de una malla, cerca o estructura vertical, para aprovechar su crecimiento trepador.
En huertos es común trabajar en camas de cultivo, dejando una hilera de plantas junto a la malla o tutor. Esto ayuda a que las plantas crezcan verticalmente y facilita mucho la cosecha de las vainas.
Una distancia práctica en huertos suele ser:
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Entre plantas: 8 a 10 cm
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Entre hileras: 40 a 60 cm
Con este manejo las plantas tienen suficiente espacio para desarrollarse sin competir demasiado entre sí.
Riego en cultivo en tierra
El chícharo necesita humedad constante en el suelo, especialmente durante la germinación y en la etapa de formación de vainas. Algo que recomiendo es mantener el suelo ligeramente húmedo, pero sin encharcar, ya que el exceso de agua puede favorecer enfermedades en la raíz.
En muchos casos el sistema de riego por goteo funciona muy bien para este cultivo, porque permite mantener una humedad uniforme sin saturar el suelo. En huertos pequeños también se puede manejar con riego manual o manguera, procurando evitar que el suelo se seque completamente entre riegos.
En general, cuando el cultivo está bien establecido, basta con mantener un riego moderado y regular, ajustándolo según la temperatura y el tipo de suelo.
Cultivo de chícharo en hidroponía: sistemas, sustratos y manejo del riego
Aunque el chícharo se cultiva tradicionalmente en suelo, también puede producirse en sistemas hidropónicos, especialmente cuando se utilizan métodos con sustrato o estructuras verticales. En este tipo de cultivo es importante considerar que las plantas suelen crecer con mayor vigor, por lo que el manejo del soporte, el riego y la nutrición debe ser constante para mantener un desarrollo equilibrado.
Sistemas hidropónicos adecuados para chícharo
En hidroponía, el chícharo se adapta mejor a sistemas con sustrato, donde las raíces tienen un medio físico que les permite sostenerse mientras reciben la solución nutritiva.
Entre los sistemas más utilizados se encuentran:
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Cultivo en contenedores con sustrato, donde las plantas crecen en macetas, bolsas o canales llenos de sustrato.
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Mesas o camas de cultivo hidropónico, utilizadas en huertos hidropónicos o producción intensiva.
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Sistemas verticales con soporte, que permiten aprovechar el crecimiento trepador del cultivo.
Aunque técnicamente podría cultivarse en otros sistemas, en la práctica el chícharo se maneja mejor en sustratos que proporcionen estabilidad a las raíces.
Sustratos recomendados
El sustrato debe ser ligero, con buena aireación y drenaje, para evitar acumulaciones excesivas de humedad alrededor de las raíces.
Algunas opciones que funcionan bien para este cultivo son:
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Fibra de coco, por su buena retención de humedad y aireación.
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Perlita, que mejora el drenaje y la oxigenación radicular.
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Mezclas de coco y perlita, que combinan retención de agua con buena aireación.
Estas mezclas permiten mantener un ambiente radicular equilibrado, lo que favorece el crecimiento del cultivo.
Riego en hidroponía
En hidroponía el riego se realiza mediante la aplicación de solución nutritiva, la cual aporta el agua y los nutrientes necesarios para el desarrollo de la planta.
Es importante mantener riegos frecuentes pero moderados, evitando saturar el sustrato. El objetivo es mantener una humedad constante que permita el crecimiento de las raíces sin generar condiciones de falta de oxígeno.
A medida que las plantas crecen y aumentan su masa vegetal, la demanda de agua también aumenta, por lo que el riego suele ajustarse progresivamente durante el ciclo del cultivo.
Manejo de la solución nutritiva
El chícharo no es uno de los cultivos más exigentes en hidroponía, pero sí requiere un manejo equilibrado de la solución nutritiva para mantener un buen desarrollo, por lo que puedes apoyarte en una solución nutritiva para hortalizas ya preparada.
En términos generales se pueden manejar parámetros aproximados como:
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pH: entre 5.8 y 6.5
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Conductividad eléctrica (CE): entre 1.4 y 2.2 mS/cm, dependiendo de la etapa de crecimiento.
Un manejo estable del pH y la conductividad permite que las raíces absorban los nutrientes de manera eficiente y que las plantas mantengan un crecimiento vigoroso.
Además, en sistemas hidropónicos es recomendable instalar mallas o tutores, ya que el chícharo tiende a desarrollar tallos largos y trepadores que necesitan soporte para crecer de forma ordenada.
Plagas y enfermedades del chícharo y cómo prevenirlas
El chícharo es un cultivo relativamente resistente, pero como ocurre con muchas hortalizas, puede verse afectado por algunas plagas y enfermedades, especialmente cuando las condiciones ambientales favorecen su aparición. En la mayoría de los casos, estos problemas se presentan cuando hay exceso de humedad, poca ventilación entre plantas o cambios bruscos de temperatura.
Conocer los problemas más comunes permite detectarlos a tiempo y aplicar medidas de manejo antes de que afecten seriamente la producción.
Plagas comunes en el cultivo de chícharo
Entre las plagas que con mayor frecuencia pueden aparecer en el cultivo de chícharo se encuentran los pulgones, pequeños insectos que se alimentan de la savia de las plantas y suelen concentrarse en brotes tiernos y hojas jóvenes. También pueden presentarse larvas o gusanos, que dañan hojas o vainas, y algunos trips, que afectan el crecimiento de la planta.
En infestaciones fuertes, estas plagas pueden provocar deformación de hojas, debilitamiento de la planta o reducción en la formación de vainas.
Si quieres saber más sobre su control y prevención, consulta nuestra guía: Tipos de plagas en los cultivos: Cómo reconocerlas y prevenirlas.
Enfermedades que pueden afectar al chícharo
El chícharo también puede verse afectado por algunas enfermedades fúngicas, especialmente cuando el cultivo se desarrolla en condiciones de alta humedad.
Entre las más comunes se encuentran el oídio, que aparece como un polvo blanquecino en hojas y tallos; el mildiu, que provoca manchas en el follaje; y algunas pudriciones de raíz, que pueden presentarse en suelos con drenaje deficiente.
Estas enfermedades pueden afectar el desarrollo del cultivo y disminuir la producción si no se manejan oportunamente.
Consulta nuestra Guía: Enfermedades de las Plantas, si buscas más información sobre este tipo de problemas.
Prevención y manejo del cultivo
En la práctica, lo más importante para mantener el cultivo sano es la prevención. Un manejo adecuado del cultivo suele reducir considerablemente la aparición de plagas y enfermedades.
Algunas prácticas recomendadas incluyen mantener buena ventilación entre plantas, evitar exceso de humedad, usar semillas de buena calidad y monitorear regularmente el cultivo para detectar problemas de forma temprana.
Te recomendamos consultar nuestra Guía: Métodos de control fitosanitario del Cultivo: Prevención para conocer estrategias que ayudan a evitar estos problemas.
El tutoreo en el cultivo de chícharo y por qué es importante
El chícharo es una planta que, en la mayoría de las variedades, presenta tallos delgados y crecimiento trepador o semi-trepador. Esto significa que la planta no siempre puede mantenerse erguida por sí sola, especialmente cuando empieza a desarrollar vainas. Cuando el cultivo se deja sin soporte, es común que las plantas se inclinen o se apoyen entre sí, lo que puede reducir la ventilación y dificultar la cosecha.
Por esta razón, muchos productores utilizan tutores o mallas de soporte, una práctica que ayuda a mantener el cultivo ordenado y mejora el desarrollo de las plantas.
Por qué el chícharo necesita tutor
El tutoreo tiene varias ventajas en el manejo del cultivo. Cuando las plantas crecen con soporte, los tallos se mantienen más erguidos y las hojas reciben mejor iluminación. Además, al elevar el follaje y las vainas del suelo, se reduce el riesgo de humedad excesiva alrededor de la planta.
En la práctica, el tutoreo también ayuda a:
- mejorar la ventilación entre plantas
- reducir el contacto de las vainas con el suelo
- facilitar el manejo del cultivo y la cosecha
- mantener un crecimiento más ordenado del cultivo
Esto se vuelve especialmente importante en variedades semi-trepadoras o trepadoras, que pueden alcanzar alturas cercanas o superiores a 60–100 cm.
Tipos de tutores que se pueden utilizar
Existen varias formas de sostener el cultivo de chícharo, y la elección depende del tipo de producción y del espacio disponible.
En huertos pequeños es común usar mallas agrícolas o cercas, donde las plantas pueden sujetarse con sus zarcillos de forma natural. También se pueden utilizar estacas con hilos o redes, formando una estructura simple a lo largo de la hilera.
En producción más organizada, muchos productores colocan malla espaldera a lo largo del surco, lo que permite que todas las plantas crezcan hacia arriba y facilita el manejo del cultivo.
Cuándo colocar los tutores
Se recomienda instalar el tutor desde etapas tempranas del cultivo, cuando las plantas aún son pequeñas. De esta forma, los tallos pueden comenzar a sujetarse naturalmente a la estructura a medida que crecen.
Si se coloca demasiado tarde, las plantas pueden ya estar enredadas entre sí o inclinadas hacia el suelo, lo que hace más difícil acomodarlas correctamente.
Si quieres saber más sobre cómo funciona esta técnica y las diferentes formas de aplicarla, puedes consultar nuestra Guía: ¿Qué es el tutoreo o tutorado agrícola?


Método de cosecha
La cosecha del chícharo generalmente se realiza de forma manual, retirando las vainas directamente de la planta cuando alcanzan su tamaño adecuado. Para hacerlo correctamente, se recomienda sujetar el tallo con una mano y desprender la vaina con la otra, evitando tirar con fuerza para no dañar la planta.
Cuando se cosecha con regularidad, la planta suele continuar produciendo nuevas vainas durante varias semanas. Por esta razón, muchos productores realizan cortes cada 2 o 3 días, dependiendo de la velocidad de desarrollo del cultivo.
Mantener una cosecha frecuente también ayuda a que la planta siga produciendo nuevas flores y vainas, prolongando el periodo productivo.
Manejo postcosecha y almacenamiento
Después de la cosecha, las vainas de chícharo deben mantenerse en condiciones frescas y protegidas del calor, ya que los granos pueden perder rápidamente su calidad si se almacenan a temperaturas elevadas.
Para consumo fresco, lo ideal es conservar las vainas en refrigeración, donde pueden mantenerse en buen estado durante varios días. También es posible retirar los granos de la vaina y almacenarlos en frío o congelarlos para conservarlos por más tiempo.
Un manejo cuidadoso durante la cosecha y el almacenamiento ayuda a mantener la textura tierna y el sabor dulce característico del chícharo, que es uno de los principales atributos de este cultivo.
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